Causas emocionales de las Manos

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Causas emocionales de las manos
Descubrir mi mundo interior

Causas emocionales de las Manos

La mano es uno de los órganos más sensibles y móviles del cuerpo humano. Sus problemas más comunes son los siguientes: DOLOR, FRACTURA, ARTRITIS, REUMATISMO y ECCEMA.

La mano realiza muchas funciones, por lo que es importante verificar qué impide realizar un dolor en esta parte del cuerpo y qué área de la vida parece afectar, para saber su significado.

Las manos, como los brazos, son la prolongación del área del corazón; un dolor en este lugar indica que lo que se hace con las manos no se hace por amor, sobre todo por amor a sí mismo.

Las manos se deben utilizar para expresar nuestro amor por los demás y por nosotros mismos.

Es bueno recordar que la mano izquierda tiene relación con la capacidad de recibir, y la derecha con la capacidad de dar. Es posible que el dolor provenga del hecho de que una persona se impida hacer lo que quiere con esa mano. No escucha ni sus necesidades ni lo que su corazón desea.

Si un dolor en la mano afecta tu capacidad de recibir (mano izquierda), es momento de revisar tu forma de hacerlo.

¿De qué tienes miedo?

¿Recibes con amor o crees que deberás dar algo a cambio para evitar ser considerado ingrato o egoísta?

¿Crees que cuando alguien te da algo, espera recibir algo a cambio?

A causa de estas creencias te impides recibir, y esto te limita la alegría de vivir.

Si aprendes a recibir con amabilidad, admites que lo mereces y que eres una persona especial a quien los demás quieren complacer.

El lado derecho tiene relación con tu capacidad de dar. Si el dolor se sitúa en la mano de este lado, es posible que des con demasiadas expectativas, o que te creas obligado a ello.

¿Tienes miedo de darle “una mano” a alguien?

¿Te detiene el miedo de que los demás se aprovechen de ti porque no sabes decir “no”?

¿Crees que tienes que hacerlo todo por ti mismo?

Cuando das, debe ser por el placer de dar y si la persona a quien le das algo no lo recibe con todo el placer con que contabas, concédele el derecho de no tener los mismos gustos que tú.

Tu dolor en la mano también puede estar relacionado con tu trabajo. Quiere decirte que debes utilizar tus manos con amor y placer; dedica un tiempo a felicitarlas y a agradecerles todo lo que pueden hacer.

Puedes permitirte “darle la mano” a una situación sin tener miedo de que se aprovechen de ti. Tienes todo lo necesario para hacer frente a esta experiencia.

Si alguna de tus creencias (al igual que el dolor) impide que tus manos hagan las cosas que te gustan (como tocar más a los demás, tocar el piano, pintar, etc.), observa a qué le tienes miedo.

¿Todavía se justifica este temor teniendo en cuenta la persona que eres ahora?

Para saber si a tus manos les falta hacer algo, recuerda lo que te gustaba de niño y permítetelo hacer ahora sin temer el juicio de los demás.

Las manos representan mi capacidad para coger, dar o recibir. Son la íntima expresión de mí en el Universo y el poder de tocar es tan grande que me siento impotente cuando están lastimadas mis manos.

Tienen un carácter único: igual como mis huellas digitales, representan mi pasado, mi presente y mi porvenir.

Entre las manos tengo las situaciones de mi vida diaria y el estado de mis manos manifiesta en qué medida capto mi realidad, cómo expreso el amor tanto como el odio (bajo forma del puño).

Si tengo las manos frías, me retiro emocionalmente de una situación o de una relación en la cual estoy implicado.

También puedo rechazar cuidar de mis necesidades básicas y de complacerme.

Las manos húmedas me indican una cantidad excesiva de angustia y nerviosidad.

Estoy desbordado por mis emociones, sintiéndome quizás demasiado implicado o demasiado activo en cierta situación de mi vida cotidiana.

Si tengo dolor o rampas, es que me niego a ser flexible frente a las situaciones presentes.

Debo preguntarme lo que me molesta o lo que no quiero realizar.

Puedo tener un sentimiento de incapacidad o vivir un gran miedo al fracaso. Esto me lleva a querer “controlarlo” todo con mis manos, a querer poseerlo todo por el caso en que algo o alguien se me “escurriese entre los dedos”.

Si, además, mis manos sangran (ex: manos secas, eczema, etc.) seguramente hay una situación en mi vida, un sueño, un proyecto que tengo la sensación de no poder realizar y esto me lleva a vivir tristeza. Entonces, la alegría de vivir se va.

Si se paralizan mis manos, puedo sentirme “paralizado” en lo que se refiere a los medios por tomar para realizar cierta tarea o cierta acción y vivo impotencia con relación a esto.

También, la parálisis de las manos puede producirse después de una actividad mental muy intensa en la cual me siento sobreexcitado, contrariado y en que la presión hierve adentro mío.

Quizás incluso, tengo el gusto de “torcer el cuello” a alguien con mis manos.

Si me hiero las manos, quizás resista al tacto, evitando cierta intimidad, bien sea el tacto que puedo dar o recibir de otra persona.

Este temor a entrar en contacto puede vincularse a un suceso presente particular que me recuerda un abuso vivido en el pasado.

Aprendo a soltar y a “tender las manos hacía el cielo”, tomando consciencia de que el único poder que tengo es sobre mí – mismo y no sobre los demás.

ARTRITIS – MANOS

Es una enfermedad reumática de las articulaciones, de naturaleza inflamatoria, que viene acompañada de todos los signos característicos de la inflamación (hinchazón, enrojecimiento, calor y dolor), los cuales se presentan en una o varias articulaciones. El dolor se siente independientemente de los movimientos que se hagan y hace sufrir al enfermo tanto durante el día como en la noche. Además, esta enfermedad produce rigidez en las articulaciones, con la consiguiente molestia para quien la padece.

Desde el punto de vista médico, hay diferentes tipos de artritis. La gravedad del problema nos indicará la gravedad del bloqueo emocional, mental y espiritual existente.

En general, la artritis se manifiesta en personas que son duras consigo mismas, que no se conceden el derecho a detenerse o a hacer lo que les gusta, y además les resulta difícil pedir lo que necesitan. Prefieren que los demás las conozcan lo suficiente para ofrecerles lo que precisan.

Cuando los demás no responden a sus expectativas, se decepcionan y sienten amargura y rencor. Incluso pueden abrigar deseos de venganza, aun cuando se sientan impotentes. Esto les hace experimentar una ira que reprimen muy bien.

Poseen un sentido crítico interno muy fuerte.

El lugar en el que se presenta la artritis indicará qué área de su vida es la afectada. Por ejemplo, si es en las articulaciones de las manos, le beneficiaría adoptar una actitud diferente al trabajar con ellas.

Si necesita ayuda debe pedirla y no esperar a que los demás utilicen la telepatía o adivinen que desea que la ayuden.

Las personas que padecen artritis tienen un aspecto de docilidad, pero en realidad viven con una gran ira interna y rechazan profundamente este sentimiento.

Al igual que la artritis, también las emociones nos paralizan, por lo que estas personas se beneficiarían si dejaran de acumularlas.

Si padeces artritis, revisa por qué te resulta tan difícil pedir lo que necesitas.

Si es porque crees que haciendo lo que te gusta vas a exagerar y a volverte egoísta, te sugiero que revises si esto es cierto.

También te ayudaría consultar la definición de la palabra “egoísta”.

Acepta la idea de que te puedes permitir decir “no” cuando no quieras realizar algunas tareas y, si te decides a llevarlas a cabo, debes hacerlas con placer y sin criticarte internamente.

Si te impones muchos deberes porque buscas reconocimiento, confiésalo y reconoce que lo haces por ti y no porque alguien te obligue.

Concédete el derecho de buscar reconocimiento haciendo cosas para los demás.

Si realizas tus tareas con alegría en lugar de criticarte mentalmente, la vida te parecerá más agradable y te volverás más flexible y ágil.

Se define la artritis como la inflamación de una articulación. Puede afectar cada una de las partes del sistema locomotor humano: los huesos, los ligamentos, los tendones o los músculos. Se caracteriza por inflamación, rigidez muscular y dolor que corresponden, en el plano metafísico, a un cierre, crítica, pena, tristeza o ira. Simbólicamente hablando, la gracia y la libertad de movimiento son las principales cualidades, vinculadas a la articulación.

Cuando se vuelve ésta inflexible, o cuando se endurece, la artritis está asociada a cierta forma de rigidez de mis pensamientos (pensamientos cristalizados), de mis actitudes o de mis comportamientos, de tal forma que todas las emociones profundas que debería expresar normalmente, lo son por la manifestación física de esta enfermedad.

Así, la artritis se produce si soy demasiado inflexible, demasiado exigente, testarudo, intolerante, muy moralista, criticón, restringido o demasiado orgulloso con relación a mí – mismo, a los demás o a las situaciones de mi existencia.

Un sentimiento de impotencia acompaña habitualmente el sufrimiento que me frena.

Vivo el sentimiento particular de estar mal amado, de no estar amado y apreciado a mi justo valor, lo cual me trae mucha decepción y amargura frente a la vida y mal humor. Manifiesto entonces un espíritu excesivamente racional.

Critico con frecuencia todo o nada porque tengo miedo a la vida y siento frecuentemente una forma de inseguridad crónica.

Me siento explotado: hago acciones y pongo gestos más para complacer a los demás que por real voluntad e interés, de tal modo que digo “sí” por deber cuando, en verdad, es “no”.

Quizás haya vivido un traumatismo de infancia y me inhibo ahora mis emociones, sin admitir lo que sucedió (ocultación) porque “sufrí mucho en tal experiencia y me permito inconscientemente censurar y quejarme para que los demás puedan comprender hasta qué punto padecí”. Esta manifestación se relaciona con el sacrificio de sí.

La artritis también puede proceder del modo en que me trato o trato a los demás con relación a la crítica.

La artritis también provoca una especie de acción retrógrada; tengo la sensación de volver atrás en el plano energético, como si se me indicara hacer algo más en una dirección diferente, en vez de ir hacia delante.

Ya que mi miedo, mi débil valoración propia y mi rigidez hacen que se creen profundas emociones referentes al porqué, el cómo o a la dirección de mis movimientos en la vida, puedo tener el sentimiento de estar obligado, restringido, inmovilizado o encerrado. Entonces, sentiré una incapacidad a doblar (mi actitud), a ser mentalmente flexible o capaz de abdicar.

La articulación artrítica me indica lo que vivo y me da más informaciones.

Al nivel de las manos (dedos), la pregunta es:

¿Estoy realmente haciendo lo que deseo y lo que quiero hacer?

¿Mis propios asuntos están “bien entre mis manos”?

¿Hay gente a quienes ya no tengo el gusto de “dar la mano”?

Mi libertad y mi espontaneidad en “manejar” lo que sucede en mi universo están limitadas por mi rigidez y mi dureza.

A nivel de los codos:

“Estoy inflexible a los cambios de direcciones por tomar en mi vida?

Permito a los demás ser libres y expresar su pleno potencial?

En las rodillas:

Frente a quién o qué tengo la sensación de tener que arrodillarme y delante de quién o qué no quiero doblar?

A partir de ahora, compruebo mis verdaderas intenciones con relación al amor.

Debo cambiar mi modo de pensar y adoptar una nueva actitud frente a las situaciones de mi vida.

Quedándome abierto al amor que está omnipresente (por todas partes) y expresándolo de modo más honesto, libre y espontáneo, mi corazón será radiante y respetaré a los demás tanto como a mí – mismo. A

mistad, comprensión y perdón son ahora disponibles para mí.

ARTROSIS

Esta enfermedad afecta a las articulaciones de una manera crónica, pero se diferencia de la artritis en que no presenta signos inflamatorios. Las personas que la padecen sufren sobre todo al despertar en las mañanas y les lleva un cierto tiempo poder mover la articulación enferma. La articulación artrosada suele estar limitada para realizar algunos movimientos, y se puede romper.

Existe una similitud muy grande entre la artritis y la artrosis, salvo que en esta última la persona que la padece siente mucha ira y rencor hacia otra persona y no hacia sí mismo, como ocurre en el caso de la artritis.

No se hace cargo de su responsabilidad y prefiere culpar a otros de sus desgracias.

Alimenta un sentimiento de injusticia.

Le beneficiaría tener más compasión hacia los demás y cultivar el entusiasmo.

Es igual al bloqueo mental de la artritis.

Si padeces artrosis, revisa por qué te resulta tan difícil pedir lo que necesitas.

Si es porque crees que haciendo lo que te gusta vas a exagerar y a volverte egoísta, te sugiero que revises si esto es cierto.

También te ayudaría consultar la definición de la palabra “egoísta”.

Acepta la idea de que te puedes permitir decir “no” cuando no quieras realizar algunas tareas y, si te decides a llevarlas a cabo, debes hacerlas con placer y sin criticarte internamente.

Si te impones muchos deberes porque buscas reconocimiento, confiésalo y reconoce que lo haces por ti y no porque alguien te obligue.

Concédete el derecho de buscar reconocimiento haciendo cosas para los demás.

Si realizas tus tareas con alegría en lugar de criticarte mentalmente, la vida te parecerá más agradable y te volverás más flexible y ágil.

La artrosis es la manifestación intensificada de la artritis. Es una enfermedad de desgaste articular de los huesos, de origen mecánico y no inflamatorio como la artritis, una agravación profunda de la estructura ósea, localizada o habitualmente generalizada al conjunto del cuerpo. Sin embargo, las articulaciones sometidas a importantes esfuerzos mecánicos son las que más están afectadas, como las de la columna vertebral (vértebras cervicales [del cuello], vértebras lumbares [parte inferior de la espalda]), de las caderas, de la mano, de las rodillas, de los tobillos. El dolor que provoca es de origen “mecánico” y no inflamatorio y aparece habitualmente después de un esfuerzo sostenido y desaparece en reposo (esta enfermedad también lleva el nombre de reuma de desgaste).

Cuando padezco de artrosis, es como si aumentara más mis actitudes, mis esquemas de pensamiento que hace que se repitan acontecimientos en mi vida y mis pensamientos rígidos.

Esta enfermedad está vinculada a un endurecimiento mental, a una ausencia de “calor” en mis pensamientos (el frío y la humedad aceleran la aparición de la artrosis), frecuentemente con relación a la autoridad.

Es la motivación exagerada por cumplir una acción sin buscar el reposo o el equilibrio (me doy hasta el fin de mis límites, sin pararme para saber si me exijo demasiado), una impresión de soportar una persona o una situación que ahora se ha vuelto intolerable, o una fuerte reacción inhibida con relación a una forma cualquiera de autoridad.

Soy muy intransigente y rígido hacía mí – mismo.

¡Mi cuerpo me habla y tengo interés ahora en escucharle!

Puedo integrar esta enfermedad empezando a aceptar conscientemente que vivo una ira y que mis pensamientos son rígidos.

La energía que fluye a través mío es fluida, armoniosa, en movimiento.

¡Quedándome abierto de corazón a esta energía y reconociendo que tengo que cambiar algo, puede invertir el proceso y mejorar mi salud!

Me vuelvo más flexible y acepto a los demás como son, sin querer cambiarles.

La flexibilidad al nivel de mi cuerpo físico entonces reaparecerá.

DESVIACIÓN DE DEPUYTREN – MANOS – 

La desviación de Dupuytren es una afección de la mano caracterizada por una flexión de ciertos dedos hacía la palma, sobre todo el anular y el auricular y, esto, de modo permanente.

Esta enfermedad denota una “crispación” en mis actitudes, dejando traslucir cierto cierre frente a mi cónyuge o a mis hijos.

Tengo interés en hacerme más flexible y abierto expresando mejor mis estados de ánimo.

ANULAR

Anular, de la palabra “anillo”, es el símbolo de la unión y representa mis lazos afectivos.

Cualquier herida a este dedo procede de una pena o de una dificultad en mis relaciones afectivas; puede ser frente a mi marido, mi mujer, mis hijos y, en ciertos casos, incluso frente a mis padres.

Esta herida es la manifestación externa de una herida interior de la cual no he hablado probablemente con nadie.

Me es difícil hacer la unión conmigo mismo, vivir con esta pena interior que me pesa.

Quizás tengo tendencia a exagerar la situación.

¿Qué es lo que me molesta?

Acepto desprenderme para ver mejor la situación.

¿Qué es lo que me impide expresarme?

¿Quizás me imagino la reacción del otro?

Aprendo a comprobar y comprendo que entre imaginar y saber, hay una gran diferencia.

Comprobar me permite tener relaciones mucho más armoniosas y me enseña también a dialogar.

AURICULAR (dedo pequeño)

El auricular está directamente vinculado con el corazón.

Representa la familia así como todos los aspectos familiares de mi vida, en particular el amor y la armonía familiar.

Cuando me hago una herida en este dedo, esto indica que vivo emociones frente a mi familia que debería exteriorizar, una falta de armonía en el interior de mi pareja o una simple carencia de amor de sí.

Cualquier daño al dedo pequeño (rasguño, quemadura, etc.) denota seguramente una emotividad demasiado grande.

Tengo seguramente la desgraciada costumbre de preocuparme por pequeñeces (dedo pequeño) y mi emotividad predomina.

Me vuelvo pretencioso y esto me desequilibra y me impide comprender a la gente y los acontecimientos de mi vida.

Acepto mirar los acontecimientos y las situaciones con la simplicidad de un niño.

Desdramatizando y revelando apertura mental, aprendo a afirmarme y a comunicar.

Voy hacía delante más alegremente.

Necesito mucho más calma interior.

En vez de jugar un papel y vivir en un mundo en que las apariencias importan más que el “ser”, tengo ventaja en volver a las cosas simples y a ser yo – mismo.

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