Existen cráneos de miles de años de antigüedad que presentan orificios pulidos y perfectamente redondeados que nos plantean la incógnita, siempre sugerente, de que parecen ser el resultado de un impacto de bala. Por ahora, no parece existir una prueba concluyente que lo demuestre, y en el caso de existir, esta se nos ha ocultado. Analizamos algunos casos curiosos de cráneos con esta anomalía y que están expuestos en varios museos.