Descubrir mi mundo interior

(Continuación parte 1)

Cuando funciona el pensamiento y a la vez cómo dominaba mis sensaciones, como si yo fuera un observador imparcial, dejándole que actúe pero sin intervenir. Muy sutilmente sin que se diera cuenta, pude ver cuando se trataba de una emoción reprimida real, y cuando era producto del pensamiento. (Si en este momento yo no hubiera observado esto, la moral o esquema establecido en mí, automáticamente la hubiera rechazado y formando otro bloqueo o refuerzo del que ya tenía) Pero en caso contrario, si en primer lugar surge la sensación esta es real, a la que hay que atender, ya que observando a continuación el pensamiento, comprobaba que la imagen mental, iba relacionada con la situación o experiencia que nos creó ese bloqueo o represión. O bien si se deben a una influencia energética del exterior.

-Estas sensaciones, muchas veces, aparecen como respuesta a un estímulo del exterior, de la misma índole que la situación en que nos quedamos bloqueados, Ejemplo: un niño que ha sido castigado en un cuarto pequeño y oscuro, siempre tendrá miedo, pánico a los lugares oscuros y cerrados, y cada vez que opina sobre algo relacionado, proyectará todas esas sensaciones-

Es muy necesario observar como espectador el pensamiento, ya que es una clave muy importante y un arma muy poderosa de nuestro inconsciente.

Poco a poco iba observando y silenciando el pensamiento, comenzaba a ver, y con la ayuda de mi exterior iba experimentando cuando eran y cómo se producían las proyecciones, cuando rechazaba a alguien, o no me gustaba juzgando la actitud de la otra persona, comencé a buscar en mi interior. (Ya que en la etapa en que empecé a ver la Luz, comprendí que la percepción de mi exterior, era la mayor parte, un reflejo de mi interior) Y resulta que respondía a una actitud que yo tenía reprimida, y por lo tanto rechazaba en mí, e incluso comprendí con más intensidad el poder del pensamiento.

Experimenté que cuando una persona proyectaba hacia mí una determinada pasión, en cualquier momento, incluso estando por ejemplo… leyendo un libro, de repente sentía en mi interior una determinada emoción, y yo no la había creado con el pensamiento, a continuación me venía la imagen de la persona en cuestión. Si en mí se encontraba esa pasión, se potenciaba, y a su vez la volvía a proyectar, sintiendo hacia esa persona lo mismo, por ejemplo… Si una persona tiene como pasión la envidia, en un momento dado, la proyecta hacia mí por medio de la agresividad o el rechazo, al potenciarla con esa energía de la misma índole, se expresa y se vuelve a proyectar hacia la misma que la envió, creando así un lazo de rechazo y desarmonía entra ella y yo. Si en caso contrario, no está en ti esa energía, o bien se ha trascendido ya, ves claramente la situación de la otra persona.

Si que esta influencia en un momento determinado, te hace sufrir porque te merma energía, pero no la vuelves a proyectar hacia ella, simplemente esa energía al no tener un punto de expresión, le va de vuelta a la persona que la creó.

Lo único que puede ocurrir, es que la otra persona llegue a un punto fuerte, por la energía que ella misma ha creado, al no encontrar ese foco que la exprese. Aquí hay que estar alerta porque va a estar al acecho su inconsciente, y el día que estás más débil o baja de energía, intenta hundirte, pero no te arrastra en esa situación de desarmonía. También comprendí, que cuando no sabes porque no te sientes cómoda con alguna persona, sin juzgar ninguna actitud, quizás es porque simplemente no tiene que haber relación con esa persona.

Iba poco a poco observando estos procesos, y por medio de esta observación alerta y consciente, comencé poco a poco a ver y aceptar estos bloqueos, que me conducían a la individualidad y a un desequilibrio, entre mi interior y mi exterior, creando así un cadena continua de causas y efectos.

Iba surgiendo en mí, un verdadero interés por verme cosas y asimilarlas, pues comprobaba que con cada pasión que asimilaba y aceptaba, algo en mi interior se iba liberando.

Es muy importante ir silenciando poco a poco el pensamiento, causa de muchas ilusiones y sufrimientos inútiles, para así poder conectar con la realidad interna.

EL SILENCIO
¡Párate, detén unos segundos tu caminar!
¡Para los ruidos exteriores a ti!
Para, y siéntate
Siéntate y escucha el silencio
Ese silencio que está dentro de ti, en tu interior
Míralo y escúchalo
Siéntelo y escarba dentro de él
Ese silencio que te comunica ¡Tanto!
¡Te habla de tantas cosas!
Te habla de Paz
Del centro de tu Ser
De Amor
Del Todo
De lo absoluto
Te comunica con la Esencia Divina que vive en ti
Te comunica contigo ¡Escúchalo!
¿Quieres más diálogo que este?

Al silenciar el pensamiento, cambió la percepción que tenía en mi interior, ya que en lugar de funcionar el pensamiento por un lado, y el sentimiento por otro, que a su vez se influían mutuamente, pasé a un estado de Unidad interior, sintiendo mi Ser que era todo uno. Comencé a enfocar la mente, para darme cuenta y estar alerta consciente, qué era, y cómo era el proceso de ese sentir en totalidad.

Aquí en esta otra etapa, el camino de liberación, estaba en un proceso avanzado de desbloqueos, y había llegado a un punto importante de consciencia y de conocimiento interior. Es un punto en el que el inconsciente actúa con mucha astucia y sutilidad, pues veía que iba perdiendo el dominio que tenía sobre mí, y caí en la trampa. Comenzó a crecer el Ego, y con él empezó a actuar de nuevo, el mecanismo de defensa.

Estuve de nuevo totalmente desorientada, perdida en un mar de confusiones, notaba como me influía el estado de ánimo de las personas por la vibración que emitían, ya que estaba bien, y al juntarme o tomar contacto con alguna persona, vivía en mí la situación emocional en la que se encontraba. Dado que mi carácter es muy expresivo, expresaba por ella, por ejemplo… Si me encontraba con alguien que tenía angustia, vivía la angustia en mí, o si una persona tenía ganas de llorar o estaba agresiva, resulta que me ponía yo a llorar o reaccionaba agresivamente. Veía que yo no tenía motivos para estar así, ni por pensamiento ni por causa aparente, y al alejarme de esa persona, de repente desaparecía esa sensación.

Incluso con el pensamiento, al revés que la proyección, primero me venía la imagen, y a continuación expresaba en mí lo que sentía esa persona, pero no me movía a proyectar hacia ella nada, solamente expresaba, y al estar esa emoción, el pensamiento se ponía en marcha buscando alguna situación en mi vida para así expresarla.

Claro que comprendí después, que no proyectaba nada hacia mí, era simplemente como estaba ella, al acordarse de mí me llegaba el estado en el que se encontraba, era simplemente como estaba, y al igual que en el contacto físico, al dejar de pensar en mi, desaparecía con ella esa sensación.

En este punto, creía que me estaba volviendo loca, y completamente desorientada, ya no sabía si era mía la emoción, o una influencia de mi exterior, pues son energías muy sutiles, me sentía perdida, ya que no comprendía ni dónde me encontraba, me defendía constantemente ante las influencias, e incluso de mis propias pasiones, ya que al no saber cual era mía y cual era del otro, no estaba dispuesta a aceptar como mías las emociones de los demás.

En esta etapa, estuve bastante tiempo estancada, en un continuo mecanismo de defensa, poco a poco y después de experimentar y estar alerta, comprendí que era empatía por compasión, y sintiendo en mí como se encontraba esa persona. Comprendía su situación y conflicto, me sentía unida a ella por amor, compartiendo su propia experiencia personal y por lo tanto incapaz de juzgarla.

Fue un duro golpe para mi Ego, comencé a ser más humilde, comprendiendo y sintiéndome más unida al sufrimiento de los demás, y que nadie es más que nadie, todos caminamos hacia el mismo destino, unos despertamos antes, otros más tarde, el tiempo no existe, cada cual tiene su ritmo.

Aquí comencé a vivir los primeros sentimientos de Unidad, pero a la vez no acababa de soltar la propia individualidad, (Había algo muy fuerte en el inconsciente que retenía con todas mis fuerzas, más tarde lo comprendí), pero sabía que aún me quedaba, y me queda mucho camino por recorrer, pero aunque aceptaba aún me seguía sintiendo víctima y luchaba.

Cuando me encontré en un punto de sufrimiento, en una crisis de dolorosa profundidad, no sé como sucedió, pero desde lo más profundo de mi Ser con una sincera humildad, exclamé… ¡¡Qué se haga en mí tu voluntad !!. Y en ese preciso momento sentí la entrega y abandono total de mí Ser al Yo Superior.

A partir de este momento ya no hay más luchas, seguimos el camino, a la vez consciente de ellas, conociendo su índole y procedencia, si que llegan a afectarte, pero comprendiendo y sintiendo que formas parte de esa Unidad, las comprendes pero no las integras como situación personal. Lo que sí cesan son las proyecciones, las ves pero como si fueras espectador, y no te mueve a proyectar de nuevo, es decir, no te arrastra, y vas terminando así las causas que produzcan los efectos posteriores.

(Continuará)