Descubrir mi mundo interior

Muchas veces los campos energéticos y emocionales externos son demasiado sutiles. A veces no percibimos que las emociones que nos embargan son de otros y nos dejamos llevar por ellas, otras veces nos cautivan o nos manipulan inconscientemente, nos ablandan o nos perturban las energías externas.

Las personas no somos responsables de esto completamente pues no nos han enseñado todo lo que llegamos a afectar a otros con nuestra vibración pero esto es algo básico que todos deberíamos aprender de niños. Si estás con alguien con una vibración muy baja, es muy probable que esta vibración te afecte a ti menguando la tuya, si estás con una persona tensa, entrarás en tensión, si estás con alguien feliz, te alegrarás y sonreirás a la vida, y esto ocurre en el momento que aquello que vibre en la otra persona resuene en nuestro ser.

Todo se compone de lo que llamamos un campo cuántico, este campo nos define con formas geométricas las cuales conforman lo que somos, lo que hemos vivido, lo que manifestamos y lo que deseamos internamente. Si hemos vivido la ira, la ira resonará en nosotros pues tenemos esa figura geométrica en nuestro campo.

En la medida que dejamos que esas formas suenen y resuenen en nuestros campos así las podremos experimentar más o menos en nuestras vidas.

Una persona que fortalezca una forma de su campo está potenciando que vibre con más facilidad, esa forma se arraiga más y más y según pasa el tiempo más se expone a ser invadido por esa emoción cada vez que otra persona vibre con ella.

Cuando vibra en nosotros una emoción debemos percatarnos de que no sólo estamos fortaleciendo esa forma en nosotros y provocando la posibilidad de que la próxima vez sea más fácil sentirla, sino también que esa emoción alterará y resonará en aquellas personas que nos rodean, fortaleciéndo esa figura en su campo y haciéndoles experimentarla, y también, de que es posible de que esa emoción, no haya sido provocada por nuestra vivencia personal, sino ¡que haya sido contagiada!

Esto significa que una misma emoción va pasando de persona en persona, igual que una onda sonora, siempre y cuando esas personas acepten esa vibración en ellas mismas y decidan continuar resonando con ella.

Así se extiende el miedo

Y así también se extiende la ira

La cólera

La tensión

Pero también así se extiende la alegría

El perdón

El amor…

Cada uno decide que figuras queremos fortalecer, con que sonidos queremos vibrar, no hoy, sino cada día de nuestra vida. Es nuestra elección.

Cuando una persona se ve invadida por la ira ajena un día y otro y otro, es muy difícil que escape de esa sensación, puede intentar disimularlo pero algo de ella resonará con esa tensión, se podrá crear un escudo pero sus emociones estarán dañadas y su campo energético y emocional se habrá dañado.

Pero una vez que se reconoce que esto ha sido así, se puede sanar este desarreglo, se pude sanar permitiendo que salga esa emoción no en forma de una vibración negativa, sino con una energía productiva, nueva, que irrumpa en los corazones ajenos con energía viva y sanadora. Así, a través del arte o de la canción, o de las lágrimas, o de la risa descontrolada, soltamos una gran cantidad de emoción acumulada y liberamos aquello que nos atasca nuestras formas y no nos permite vibrar adecuadamente.

Nosotros somos lo que elegimos, pero más aun, elegimos que las personas de nuestro alrededor sean lo que nosotros somos. Vibra en alegría y obtén una sonrisa ajena de recompensa

Todo mi amor y gratitud

Fuente: http://mensajesespirituales.net

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