Descubrir mi mundo interior

Empezaremos citando una parte de la transmision del APOLO traducida al español

Astronauta 1: ¡Pero! ¿Qué es aquello?

Astronauta 2: ¿Tenéis alguna explicación?

Houston: No tenemos, ¡no os preocupéis, seguid con el programa!
–BEEP–
Astronauta 1: Oh chico, es, es increíble! ¡Esto es fantástico, no lo habrías podido ni imaginar!
–BEEP–
Houston: Roger ¡Lo sabemos, id por el otro lado!
–BEEP–
Astronauta 1: ¿Pero qué tipo de maravilla es esto? ¡Es increíble! …Dios… ¿qué es eso?
–BEEP–
Astronauta 1: ¿Me decís qué demonios es eso?
–BEEP–
Houston: ¡Usad Tango, Tango!
–BEEP–
Astronauta 1: ¡ah, ahora hay una especie de luz allí!
–BEEP–
Houston: Roger, ¡Cambiamos la comunicación, usen Bravo Tango, Bravo Tango,
y seleccionen Jezebel, Jezebel!
–BEEP–
Astronauta 1: …¡Sí!… pero todo esto es increíble!

Houston ordena a los astronautas que tomen todas las fotografías que puedan y actúen como si nada estuviera sucediendo, porque van a reanudar la transmisión al público.
El asunto era grave. A pesar del desmentido oficial, y la consideración como falsificaciones de todas las grabaciones de aficionados que recogían el diálogo, la NASA era consciente de que una información “potencialmente perturbadora” había escapado aquella noche a su control.

Algo que se juraron no volvería a suceder. Para evitarlo, en misiones posteriores se estableció un código de emergencias para que lo utilizasen los astronautas en casos como el anterior. Este código -cuyo nombre en clave era KILO- fue utilizado en una conversación que tuvo lugar durante la misión del Apolo XVII

Módulo lunar: ¡Hey! Puedo ver un punto brillante allí abajo,
en el lugar de aterrizaje, deben haber quitado esa cosa resplandeciente que lo cubre todo.
– –
Houston: Roger. Interesante. Mucho… Pasa a KILO. KILO.
– –
M L: ¡Hey! Ahora es de color gris, y el número uno se está alargando.
– –
H: Roger. Lo hemos cogido y copiamos que está allá abajo. Pasa a KILO. KILO en este asunto.- –
M L: Cambiando el modo a HM. La grabadora apagada. Perded un poco las comunicaciones
ahí, ¿eh? OK, está BRAVO. BRAVO. Seleccionar OMNI. ¡Hey!, nunca creeríais esto.
Estoy justo sobre el borde de Orientale, Miro hacia abajo y puedo ver la luz resplandeciente de nuevo.
– –
H: Roger. Comprendido.
– –
M L: Justo al final del cerro.
– –
H: Hay alguna posibilidad de…
– –
M L: Está al este de Orientale.
– –
H: ¿No supondrás que se trata de un Vostok?…

Esta última frase es especialmente significativa. Vostok es el nombre de una serie de satélites rusos que fueron lanzados a principios de los sesenta. Por la fecha y porque estas naves jamás abandonaron la órbita terrestre, es imposible que una de ellas se encontrara en la Luna, por lo que debe tratarse de un nombre en código para designar otra cosa, probablemente una nave de origen desconocido.

Ruinas selenitas

En las fotografías de la superficie lunar tomadas por diversos vuelos, tanto rusos como norteamericanos, se puede apreciar la existencia de extrañas estructuras que por su forma y organización sugieren un origen artificial. Todas ellas forman un conjunto que de ser de origen alienígena tendría una considerable antigüedad, a juzgar por los evidentes signos de deterioro que muestran.

Los testimonios de Johnston y Hoagland

El 30 de octubre de 2007, una noticia acaparaba la atención del diario ruso Komsomolskaya Pravda: ”Dos ex trabajadores de la Nasa denunciaron que dicha institución había fraguado y ocultado imágenes tomadas en la misión Apolo XI por los astronautas Armstrong y Aldrin”.

Les aseguro que esta noticia hubiera sido pasada por alto si no fuera porque uno de los denunciantes era nada menos que el propio ex director de la Sección de Conservación de Fotografías del Laboratorio de la Nasa, Ken Johnston, vinculado directamente con el proyecto Apolo a finales de los sesenta.
Los dos ex trabajadores de la NASA, Ken Johnston y el asesor Richard Hoagland, revelaron que dicha institución tiene ocultas fotografías sobre evidentes vestigios no humanos en la Luna, captadas en el alunizaje del Apolo XI en 1969.

Según confesaron estos ex trabajadores, que participaron de manera directa en esta travesía, los dos astronautas norteamericanos que por primera vez pisaron el suelo lunar, Neil Armstrong y Edwin E. Aldrin, observaron y captaron imágenes de extrañas estructuras sobre la superficie del satélite terrestre.

Johnston asegura que una vez producido este hecho recibió órdenes directas de eliminar todo rastro de aquellas fotografías, no obstante, él las conservó secretamente evitando así perder tan importante y reveladores documentos.
El ex director de la Sección de Conservación de Fotos de la NASA aseguró además que las fotografías publicadas en la prensa no son más que fotos manipuladas que han sido editadas para borrar u ocultar las evidencias dejadas por las fotografías originales.

Por su parte, el ex asesor de la NASA en ese entonces, Richard Hoagland, señaló que los astronautas trajeron también algunos productos artificiales que hoy forman parte de la tecnología de países como Estados Unidos, Rusia, China, India y Japón, coincidentemente, países que en estos tiempos disputan una nueva carrera espacial para llegar a la Luna

Al observar las fotografías realizadas por las primeras sondas lunares enviadas en los comienzos de la carrera espacial, entre ellas las fotografías del LUNAR ORBITER 3 (1966), hay una en la que se ve lo que puede ser una especie de construcción de dos kilómetros de altura, sumamente erosionada, a la que se denomina “SHARD”, a cuyo lado se encuentra un enorme cubo brillante flotando a unos once kilómetros de la superficie lunar.

En otra fotografía del Apolo 16, se puede ver otra especie de torre. Gracias a la sombra es posible apreciar que tiene una altitud considerable.

En 1967, la sonda SURVEYOR 6 fotografió en la región lunar de SINUS MEDII una bruma luminosa sobre la superficie con forma semicircular que la NASA se apresuró a decir que era debida a una tormenta de partículas de arena provocada por cargas electrostáticas. Pero para otros observadores tiene toda la apariencia de una enorme estructura transparente en forma de cúpula.

Del extenso catálogo de imágenes de la NASA hay algunas de ellas en las que se distinguen extrañas formaciones.

Uno de los documentos más significativos es la fotografía 4822 de la misión Apolo 10, el vuelo que precedió a la llegada del hombre a la Luna. Pese a que Eugene Cernan y Thomas Stafford no llegaron a descender sobre nuestro satélite, sobrevolaron este en el módulo lunar, cuando se encontraban a apenas 24 kilómetros de la superficie tomaron esa imagen, en la que observando atentamente se pueden encontrar una serie de detalles que no encajan con lo conocido sobre la Luna. En ella se ve una serie de alineaciones pétreas rectilíneas o formando un cuadrado y sobre todo, lo que parecen dos extraños reflejos de algo que está a varios kilómetros de altura.

El alegato de Alan Davis

Alan Davis nació en Illinois el 13 de diciembre de 1934, se licenció en Ingeniería Electrónica por la Universidad de Hawai y más tarde se diplomó también en Ciencias Empresariales. Comenzó a trabajar en la NASA en 1959, justo un año después de su creación. Fue ingeniero de telecomunicaciones del proyecto Apolo y estuvo en la plantilla de la agencia aeroespacial hasta 1973. Después se encargo de la dirección de varias estaciones de radar y a principios de los noventa fue director de ITT en España.

Su testimonio es sin duda alguna excepcional, ya que su trabajo en el proyecto Apolo consistía en recibir las señales de radio de las naves, que llegaban a su puesto en la isla de Antigua, en el Caribe, y devolverlas después hasta el control central en Houston. Él, por tanto, era el primero en recibir las comunicaciones de los astronautas y era testigo directo de todo cuanto acontecía en los primeros viajes espaciales.

Según sus declaraciones, en el primer viaje tripulado no ocurrió solamente lo que vimos por televisión. Armstrong avisó por el circuito interno de comunicación de que “sentía cómo alguien se estaba fijando en él y en su compañero; no veía a nadie, pero estaba convencido de que no estaban solos”. Desde la Tierra no se le dio mayor importancia al tema, y en todo momento pensaron que los astronautas estaban siendo presa de extraños pensamientos debido al insólito lugar en el que se encontraban.
Pero más tarde ocurrió algo que dejó helados a los miembros del control de Houston: “Los astronautas relataron que ante sus ojos habían aparecido ruinas de una construcción hecha por seres inteligentes”. En la entrevista, el propio Alan Davis incluso las describe, ya que él mismo afirmó haber visto las imágenes.
Según sus palabras “allí no había un solo muro, sino varios, y por su morfología era completamente imposible que se tratara de un capricho de la Geología. Los bloques de piedras estaban muy erosionados, pero estaba claro que aquello era artificial. En alguna de las paredes, a algo más de un metro de altura, había agujeros que recordaban a lo que hoy son nuestras modernas ventanas; también había otro tipo de huecos que estaban cerca del suelo, como si fueran puertas.
La NASA investigó a fondo aquellas ruinas pero no fueron capaces de precisar su antigüedad. Sin embargo la conclusión a la que llegaron fue clara, una civilización desconocida tuvo hace miles de años una base sobre la Luna, incluso es posible que estuvieran allí antes del nacimiento de la raza humana ….