Descubrir mi mundo interior

Causas Emocionales de los Granos

Un grano es un tumorcito en la superficie de la piel.

La aparición ocasional de algunos granos denota impaciencia y también el hecho de que no se aceptan cambios en los planes, lo cual crea un poco de ira reprimida. Para saber en qué aspecto se vive esta impaciencia, es importante observar para qué sirve el lugar del cuerpo donde aparecen.

Si eres una persona impaciente, te ayudaría ser menos dominante y más flexible cuando las cosas no se presentan como quieres.

Es necesario que te adaptes a los imprevistos.

Estos se presentan para que vivas experiencias diferentes o como indicador de que aquello que habías previsto no es necesariamente lo mejor para ti.

Si tienes un acceso repentino de granos en el rostro, es muy probable que exista una situación en la que tengas miedo de perder la cara ante los demás.

Te sugiero que dejes de creer que ellos son tan exigentes contigo como tú lo eres contigo mismo.

Aprende a valorarte más.

Los granos frecuentemente están relacionados con el acné.

El acné suele estar localizado en ciertas partes del cuerpo (rostro, espalda, etc.), y los granos pueden hallarse en el conjunto del cuerpo.

Son pequeñas bolsas encarnadas que pueden contener pus, según la infección en causa.

Tengo granos porque expreso impaciencia, quiero anticiparme a las cosas y rápido.

Si se manifiesta el pus, estoy enfadado, hiervo en mi interior.

Me siento contrariado y preocupado.

Quizás vivo una pequeña tristeza interior y, en el caso de granos en el conjunto del cuerpo, un desanimo generalizado.

Los granos en el rostro se vinculan a la individualidad.

Es el mismo significado que el acné del rostro.

Me rechazo, filtro las personas que pasan mis “barreras”, quiero la paz sin que se me acerquen.

¡Tomo el tiempo antes de decir o hacer algo, recordándome que estoy plenamente guiado!

ACNÉ

Esta afección de la piel se limita, por lo general, a las partes grasosas del rostro. Con frecuencia se presenta al iniciarse la pubertad; puede limitarse a la adolescencia, pero también prolongarse hasta después de los treinta años. En general el acné vulgar se cura después de algunos años sin dejar cicatrices. Por el contrario, el acné papuloso tiene una evolución larga y suele tener consecuencias estéticas molestas, ya que deja cicatrices de apariencia muy desagradable.

El acné indica un deseo de no acercarse a los demás, de no dejarse ver demasiado, sobre todo de cerca.

Este problema de la piel indica que la persona no se ama, que no sabe amarse y que tiene poca autoestima.

Es un alma sensible, replegada sobre sí misma.

Esta es la razón por la que se presenta en los adolescentes que se hacen muchas preguntas y que se avergüenzan fácilmente de sí mismos.

En lugar de ir a esconderse, rechazan a los demás alejándolos con su problema de la piel.

Esta enfermedad también es frecuente en aquellos que se esfuerzan por ser otra persona para complacer a algún miembro de la familia.

Si eres adolescente y tienes acné, date un tiempo para revisar la percepción que tienes de ti mismo.

Revisa qué actitud mental te impide ser tú mismo, y expresar tu verdadera individualidad.

Tal vez creas que debes ser como tu padre, si eres hombre, o como tu madre, si eres mujer, o quizás te opongas de tal forma a ese padre o a esa madre, que te esfuerzas en ser lo contrario.

En ninguno de los dos casos eres tú mismo.

Pregunta a los demás cómo te perciben. ¿Su percepción es igual a la tuya?

Si ya no eres adolescente y este problema persiste, te sugiero que regreses a tu adolescencia y revises lo que pasó durante ese período de tu vida.

La persistencia del acné te indica que sigues viviendo las mismas aflicciones de la adolescencia y que ya es tiempo de que cambies la percepción que tienes de ti mismo.

Si el acné surgió en la edad adulta, es posible que hayas reprimido las aflicciones vividas en la adolescencia, en especial los sentimientos que dañaban tu individualidad.

Revisa qué sucedió justo antes de que el acné se manifestara: ello pudo despertar lo que viviste en tu adolescencia.

Este es un recurso que tu cuerpo utiliza para ayudarte a sanar esas heridas ocultas en tu interior y que ya no puedes seguir rechazando.

Se necesita mucha energía para mantener oculto el sufrimiento que produce una herida.

Tu cuerpo te dice que necesitas aumentar tu autoestima y reconocer tu propia belleza.

En el rostro, el acné se relaciona con la individualidad (cabeza = individualidad) y tiene relación con la armonía que vivo interiormente y a lo que sucede exteriormente.

El rostro es esta parte mía que da la cara a los demás en primer lugar, la que me permite estar aceptado o rechazado.

El acné puede producirse cuando estoy emocionalmente y mentalmente en conflicto con mi propia realidad.

Este conflicto está vinculado con la expresión de sí y mi propia naturaleza interior.

Así, el acné es una expresión visible de irritación, resentimiento, rechazo, miedo, vergüenza o inseguridad frente a mí o a los demás y demuestra una no – aceptación de mí – mismo.

Me encuentro feo y a veces incluso asqueroso!

Estas expresiones todas están unidas a la afirmación de mi identidad, al amor y a mi aceptación incondicional de mí – mismo.

El acné se manifiesta físicamente por lesiones cutáneas (de la piel) situadas en el epidermis.

Sé que el fast-food (restauración rápida) puede favorecer la aparición del acné y afectar el funcionamiento del hígado sede de la ira.

Como adolescente, el acné frecuentemente está relacionado con cambios interiores que vivo, en el momento en que debo elegir entre el miedo de abrirme a mí – mismo y a los demás (resistencias, elecciones, decisiones) y así romper (de un modo frecuentemente inconsciente) todo contacto con los demás, o bien, encararme con cambios en mi vida, con los ajustes relacionados con mi mundo interior y mi visión del mundo exterior.

Al ya no ser un niño y aún no adulto del todo, puedo sentirme en una posición incómoda con relación a mi propia imagen.

Puede incluso que tenga miedo inconsciente de perder prestigio delante de lo que pueda pensar de mí mi entorno.

Así el acné se manifiesta por un miedo inconsciente de mi sexualidad, por una tentativa de exteriorización de lo que soy verdaderamente.

Como adolescente, mi comportamiento es entrar en contacto con los demás, incluso si quiero ardientemente hacer lo contrario.

Me pongo más feo para filtrar a la gente que no deseo en mi campo magnético o en mi entorno; establezco fronteras y sólo dejo entrar a la gente con quien estoy verdaderamente bien; quiero estar en paz sin estar molestado por los demás que aparto inconscientemente; me repliego sobre mí – mismo y quiero mantenerme así: no consigo amarme suficientemente; entonces los demás no pueden amarme y sé que algo me molesta y crea negatividad debajo de mi piel

Me comparo a los demás y me encuentro todo tipo de defectos (demasiado gordo, demasiado alto, etc.) me siento limitado en mi espacio vital y me rechazo

Me siento controlado y dirigido por mis padres de un modo excesivo

Me identifico con uno de mis padres para complacer a los demás, en vez de guardar mi propia identidad.

Aceptando al nivel de corazón los cambios que se hacen en mí, me mantendré a la escucha de mis necesidades fundamentales (sexuales u otras) de una manera sana y natural.

Descubriré un día la persona que corresponderá a mis esperanzas.

El acné puede situarse en diferentes partes del cuerpo.

En la espalda, se refiere a mi pasado, mis costumbres, mis miedos anteriores y mis angustias. Es un modo de rechazarme.

O bien puedo dirigir el rechazo hacía las personas por parte de quienes me parece recibir poco apoyo o sostén a mi respecto.

Cuando se sitúa en la parte alta de la espalda, representa la ira reprimida o irritación que intenta hallar un alivio.

En el pecho, representa el porvenir y lo que está previsto para mí.

El acné significa la búsqueda de mi espacio vital y del respeto de los demás frente a éste.

Debo tomar mi lugar con el corazón e, incluso si necesario, expresar a los demás cuál es mi espacio y el lugar que pueden tomar con relación a mi espacio vital.

¡Me acepto y me amo tal como soy y dejo de querer complacer a los demás a toda costa!

BROTE DE GRANOS

Una erupción de granos es la aparición de pequeñas zonas rojas acompañadas de excrecencias en la superficie de la piel.

Mi piel es la primera parte de mí que entra en contacto con el universo.

El color rojo está conectado con mis emociones y la comezón es el signo de mi contrariedad.

Estoy irritado por retrasos y frustrado por una situación o por alguien.

Este brote o erupción también puede estar vinculado con la vergüenza y la culpabilidad que siento.

En general, hay un estado de estrés intenso frente a mis emociones y esto es lo que hace aparecer los granos.

Igual como la tierra manifiesta erupciones volcánicas porque se acumula una tensión demasiado fuerte debajo de la superficie de la costra terrestre, la piel manifiesta erupciones causadas por tensiones interiores que quieren liberarse.

Si me hallo en una situación análoga en el futuro, mi cuerpo se acordará y brotará una nueva erupción.

Interiormente, me siento contrariado, puedo sentirme amenazado, incluso puedo rechazarme como persona.

Mi inseguridad me lleva a “retirarme” con la esperanza quizás de que nadie se me acerque. 

Inconscientemente, incluso puedo usar este medio para atraer la atención.

La zona del cuerpo afectada me indica a qué nivel se sitúa mi contrariedad.

Tomo consciencia de la causa y acepto expresar lo que siento.

Esto me libera y mi piel otra vez se aclara.

COMEZÓN (Picor)

La comezón es una sensación en la epidermis que incita a rascarse. Según su grado, la sensación es más o menos irritante.

La comezón se produce en una persona que tiene mucha envidia de algo pero no se permite este sentimiento o se siente bloqueada por alguien o por las circunstancias.

Vive preocupada y esto le hace sentir impaciencia y exasperación.

Cuando sientes comezón, el lugar donde se localiza es una buena indicación del área en la cual te sientes bloqueado o tienes envidia.

Analiza la utilidad de esa parte de tu cuerpo.

Como la comezón afecta a la piel y ésta es un vínculo con la personalidad, es muy probable que te rehúses a aceptar esta envidia por miedo a herir a alguien o porque temes lo que otro pueda pensar de ti.

En lugar de llegar al extremo de que tu deseo te “coma” hasta arrancarte la piel, sería prudente que comprobaras si esta envidia es realista o si se trata sólo de un capricho.

Si es así, permítete reconocerlo cuanto antes, déjalo ir y no quieras controlar todo a tu manera.

Si la envidia es realista, atrévete a afrontar tus temores haciendo tus demandas y pasando a la acción.

La comezón está vinculada a la piel, el órgano sensorial más extendido del cuerpo humano.

La comezón es una irritación, algo que “se resbala” debajo de la piel y que me afecta en un lugar particular o que me irrita interiormente.

Me siento preocupado por deseos insatisfechos y cierta impaciencia se instala y hace que me rasco, rasco, rasco…

Estos rascamientos me indican que las situaciones de mi vida no van según mis deseos.

Las cosas no andan bastante rápidamente para mí.

La vida me empuja a realizar cambios rápidos.

Vivo inseguridad y remordimientos a causa de todo esto.

¿Qué debo hacer para cambiar este estado?

Identifico la “causa” de la irritación.

¿Está vinculada a mi padre, mi madre o alguien que amo?

¿Es una situación que quiero cambiar interiormente?

Si está generalizada la irritación al conjunto del cuerpo, afecta todo mi ser de un modo muy intenso.

Si está en un lugar particular, encuentro la respuesta según la parte del cuerpo afectada.

Poco importa la respuesta, la acepto porque sé que es benéfica para mí.

Ya no tengo necesidad de huir o dejar lo que vivo para que desaparezcan las comezones.

En cambio, si de alergias se trata, miro a qué o a quien estoy alérgico.

Ya no necesitaré sentirme mal para rascarme sin parar.

¡En mis adentros, sé que la apertura del corazón cura muchos males!

PUNTOS NEGROS

Los puntos negros o comedones son pequeñas protuberancias en la superficie de la piel, negra en su cumbre y causada por una hipersecreción de sebo (una forma de grasa, en parte triglicéridos que se forman sobre todo en la superficie de la epidermis).

Son la expresión exterior de mi sentimiento interior de estar sucio, “no limpio” y “no valer gran cosa”, e indica que me desprecio.

Aprendo a amarme tal como soy y a estar orgulloso de mí y entonces, la tez de mi rostro (en donde suelen hallarse los comedones) se volverá brillante.

ROSTRO

El rostro, también llamado FAZ, es la parte anterior de la cabeza. Generalmente, es la primera parte del ser humano que vemos. Es lo que identifica a la persona. Los problemas en el rostro son numerosos y van de simples espinillas hasta la desfiguración total por una enfermedad o un accidente.

Por lo general, los problemas faciales se relacionan con una de las expresiones siguientes:

Tener buena cara (buen semblante)

Mostrar una buena cara a alguien (ser amable, incluso si hay hostilidad)

Escupir en la cara (manifestar desprecio)

Perder la cara (perder el prestigio tolerando una ofensa al honor, a la reputación)

Salvar la cara (salvaguardar el prestigio, la dignidad)

Darle la cara a alguien o a una situación (actuar de manera eficaz en presencia de una dificultad).

La persona más susceptible de tener problemas en el rostro es aquélla que se avergüenza fácilmente, que se siente humillada por el menor motivo.

Las personas que se sienten culpables fácilmente y que se esfuerzan por ser lo que los demás esperan de ellas también tienen miedo de perder la cara.

Se esfuerzan por mostrar una buena cara.

Este problema que afecta a tu rostro se manifiesta para ayudarte a tomar conciencia de que te preocupa mucho lo que los demás piensan de ti y lo que ven de ti.

Esto te impide ser tú mismo.

Recibes el mensaje de que todas las creencias que tienes con respecto a ti mismo no te benefician.

Es momento de que recuperes “tu verdadero rostro”, es decir, que seas tú mismo.

Mi rostro es la primera parte de mí ser que aborda o acoge el universo.

Normalmente, un golpe de vista me da sensaciones sobre alguien según que su rostro es radiante, luminoso, sonriente o, al contrario, sombrío, irritado, triste.

El rostro se relaciona pues con mi imagen, mi identidad, mi ego.

Si quiero esconder un aspecto de mi personalidad o si me escondo algo a mí – mismo, mi rostro lleva esta máscara también al volverse tenso y con muecas.

Del mismo modo, si me desvalorizo, si crítico, si me siento incompetente, si tengo la sensación que nadie me ama, mi malestar interior se expresa por el aspecto de la piel de mi rostro que se vuelve llena de granos o que se seca.

Una irritación mental hace la piel imperfecta.

Para que se aclaren, se suavicen y se limpien por sí – mismos los rasgos y la piel de mi rostro, es importante que limpie primero mi interior y que me quite sentimientos y pensamientos negativos que mantengo y que deje sitio a más amor, a más comprensión, más aceptación y más apertura.

Mi rostro se iluminará aún más y ya no tendré necesidad de llevar máscara.

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