Causas emocionales del Ano

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Descubrir mi mundo interior

Causas emocionales del Ano

El ano puede ser el asiento de lesiones benignas o malignas, de hemorragias, abscesos, dolores o comezón.

Como el ano es la terminación de algo, también en el plano metafísico representa la culminación de una idea, de una relación o el fin de un proceso cualquiera. Si sientes dolor en esta zona, éste representa tu sentimiento de culpa por querer terminar algo, de modo que te sientas en él y no le haces caso. Lo mismo ocurre si el dolor te impide sentarte cómodamente.

La comezón representa deseos insatisfechos de querer terminar o llevar a buen término un acontecimiento.

En lo que se refiere al absceso, consulta absceso teniendo en cuenta que posee relación con la terminación de algo.

Una hemorragia en el ano tiene un significado similar al del absceso, pero conlleva una pérdida de la alegría de vivir, ligada a sentimientos de cólera y frustración.

Es esencial que retengas menos el pasado, que te permitas terminar algo para poder pasar a otra cosa nueva, pero siempre con alegría, amor y armonía.

También es necesario que te des cuenta de que no necesitas depender de los demás para tomar decisiones.

Dedica tiempo a hablar con la vocecita que existe en el interior de tu cabeza y que te hace dudar de ti.

Dile que ya puedes hacerte cargo de ti mismo y decidir, porque estás listo para asumir las consecuencias.

El ano es el orificio del recto, el lugar donde suelto lo que ya no necesito. Los problemas aquí están conectados con el hecho de “retener y soltar”; por esto si soy un niño que va estreñido o si ensucio mis pañales frecuentemente es para vengarme de padres que considero como autoritarios, manipuladores o abusivos. Es lugar de descarga de las principales toxinas del cuerpo humano.

El ano se sitúa al nivel de la pelvis, cercano al coxis y al primer chakra o centro de energía, el asiento entre el “yo” y el universo que me rodea. Está vinculado a la base energética del cuerpo.

Ciertos miedos internos, el estrés y las emociones se evacuan por este orificio.

Puedo comprobar las situaciones siguientes:

“¿Qué es lo que intento ignorar hasta el punto de retenerlo?

¿Hasta dónde puedo yo dejarme ir?

¿Soy capaz de relajar y dejar que me guíe la vida?

¿Estoy listo para vivir nuevas sensaciones frente a la vida?”

¡Aprendo a tener confianza en mí, mientras suelto lo que ya no necesito y sustituyéndolo por nuevas ideas, actitudes positivas y nuevos proyectos!

Absceso anal

ANO – ABSCESO ANAL

El absceso es un montón de pus, frustraciones e irritabilidad vinculado a una situación que no quiero soltar o dejar ir (ano). Frecuentemente, incluso si me aguanto, se me escapa a pesar mío. Este absceso saldrá o se manifestará de todos modos.

Es posible que esté enfadado contra mí – mismo porque no quiero “evacuar”, ceder frente a ciertas fijaciones mentales que dañan mi vida presente.

Incluso puedo estar lleno de venganza referente a una situación pasada o a alguien a quien rehúso perdonar.

Este malestar me dice que debo hacer confianza a la vida y a lo que es hermoso alrededor mío.

Confío en alguien o en algo y, sobre todo, perdono a la gente que me rodea.

Me abandono y hago confianza a la vida.

ABSCESO

Un absceso es una acumulación de pus en un lugar determinado. En el absceso caliente, la acumulación purulenta aumenta con rapidez, acompañada de los cuatro signos de la inflamación: tumor, enrojecimiento, calor y dolor. El absceso frío se caracteriza por la acumulación de líquido que se forma lentamente sin que aparezcan signos de inflamación.

Un absceso es una señal de ira reprimida durante mucho tiempo, la cual genera sentimientos de desesperación, de impotencia y de fracaso. La tristeza y la ira hacen que se pierda la alegría de vivir. Este malestar resulta tan doloroso como el sentimiento de culpabilidad que se experimenta a causa de dicha ira. Para averiguar en qué área de la vida se ubica esta ira, deberás ver el lugar donde se encuentra el absceso. Por ejemplo, si está en una pierna, la ira la vives con respecto a la dirección que sigue tu vida o tu porvenir, o bien en relación a un lugar al cual tienes proyectado ir.

Si no haces limpieza de tus pensamientos, la suciedad y la infección se instalan en ellos como en cualquier otro lugar. Es un buen momento para asearlos. Es posible que tengas pensamientos malsanos hacia ti mismo o hacia otra persona. Cuando te enojas, ¿sientes deseos de perjudicar a alguien? ¿O los has reprimido hasta tal punto que ya no puedes contenerlos? Quizás haya también un sentimiento de vergüenza relacionado con un temor oculto en ti.

Un absceso es un tipo de infección caracterizada por la formación y la acumulación de pus a cuesta de tejidos normalmente constituidos. Suele producir un saliente (un bulto) y lo encuentro solamente sobre el tejido corporal o sobre un órgano.

El absceso indica que manifiesto una respuesta a la cólera o a una herida emocional, a un sentimiento de irritación, de confrontación, de venganza, de incapacidad o de fracaso (el pus está conectado con los fluidos de mi cuerpo y a mis emociones).

Frecuentemente, es un exceso de irritación o de disgusto que no consigo expresar con relación a mí, a una persona o una situación.

Pensamientos malsanos, que pueden ir hasta la venganza y que “fermentan”, producirán infección y pus.

Esta frustración contenida puede presentarse para finalizar con una situación, es decir reventar el absceso. Puede producir en mí una revolución mental (igual como un hinchazón) causando el vacío y el agotamiento.

Este tipo de infección (absceso) es únicamente una manifestación (o una creación) de lo mental, de mis pensamientos.

Ya es tiempo que pase a otra cosa, que cambie de actitud si quiero mejorar mi suerte… y mi cuerpo, antes de que se manifieste una infección más generalizada.

Además, el absceso corresponde a un pesar profundo, incluso a una desesperanza interior que causarán un sentimiento profundo de impotencia o de fracaso.

Pueden seguir el vacío y el agotamiento.

Se manifiesta en el origen de la pena, es decir que la emoción vivida está asociada a la función y a la parte del cuerpo en donde se manifiesta el absceso. Por ejemplo, si se sitúa en mi pierna, está conectado con las resistencias y los conflictos, lo cual me indica que debo orientar mi vida en ciertas direcciones. Si se sitúa al nivel de mis ojos, se trata de una dificultad en ver quien soy, lo que soy, a donde voy y lo que adviene para mí. Al nivel de los pies, tengo dificultades, planteamientos o miedos conectados con el porvenir o con su concepción. En mis orejas, es algo que oigo. En mis caderas, tengo dificultad en lanzarme en la vida, etc. Todo esto está conectado con la destreza en aguantarme de pie, a expresar mi independencia y mi libertad.

Acepto al nivel del corazón dejar finalizar mis miedos, mis inseguridades, mis temores y mi absceso finalizará también él.

El absceso superficial que está accesible a la vista y al tacto corresponde a una rabia referente a situaciones de mi vida que pueden estar “fácilmente identificables”. Posee también una correspondencia con la parte del cuerpo afectada tal como el cuello, la espalda, los dedos, etc.

El absceso profundo puede encontrarse en el interior de mi cuerpo y corresponde a una decepción con relación a sentimientos más profundos de mí ser. Según su posición, un absceso puede tener consecuencias graves. Por ejemplo, si se sitúa en el nivel del cerebro, está conectado con mi individualidad y la idea que me hago de mí – mismo; en el nivel de los pulmones, está conectado a la vida; en el nivel de los riñones, con los miedos; en el nivel del hígado, con la crítica. Puedo encontrar por qué esta cólera puntual llega en mi vida yendo a ver el significado correspondiente a la parte relacionada.

Así puedo poner más amor y comprensión con relación a la situación que me llevó a vivir este enfado.

El absceso como un botón de camisa designa uno o varios abscesos superficiales que están conectados con otro absceso profundo o a tejidos más profundos. Es pues invisible a ojo desnudo.

Así, mi cuerpo me dice que mi cólera ahora está afectando mi vida exterior e interior.

Es como si “dicha irritación me perforase el cuerpo” y me expresara la necesidad apremiante de curar estas heridas mediante el amor.

El absceso caliente suele conllevar una reacción inflamatoria y puede formarse rápidamente.

El hecho que frecuentemente el absceso esté rodeado de una membrana indica perfectamente que esto procede de un pensamiento no benéfico que provoca ira.

El absceso frío no presenta reacción inflamatoria y su progresión más bien es lenta.

Puede deberse a hongos o al bacilo de Koch.

Este tipo de absceso indica que mi cólera se manifiesta bajo forma de decepción o de resignación frente a una situación.

Acepto los nuevos pensamientos de amor y me mantengo abierto, a nivel corazón, a mi entorno, en vez de fijar mi atención sobre mis antiguas heridas, en mi pasado o en ciertas formas de venganza.

Tomando consciencia de este proceso de aceptación, el absceso entonces está listo para desaparecer para siempre.

ANO – COMEZÓN ANAL

Las comezones se relacionan con los remordimientos y la culpabilidad con relación a mi pasado.

Algo me “come” o me pica y me siento culpable en lo que debo retener o soltar.

Tengo interés en escuchar mi cuerpo y alcanzar la satisfacción en todo porque la culpabilidad sólo frena mi evolución, sin verdaderos beneficios.

ANO – DOLORES ANALAES (recto – Colitis)

Los dolores anales (llamada recto colitis) se relacionan con la culpabilidad. Me hago daño porque no me creo bastante eficaz para realizar mis deseos. Es una forma de auto – castigo, una irritación, la gana de condenarme de un modo que manifiesta una herida interna, mi sensibilidad desgarrada después de un acontecimiento pasado que aún no acepté.

Vivo una pena profunda que puede llegar a la pérdida sanguínea e incluso, en ciertos casos, la hemorragia.

Puedo aceptar hacerme más responsable de mis deseos, dejar de desvalorizarme en lo que soy y dejar de negarme vivir y dejar de castigarme inútilmente.

Podría dejar de estar incómodo con el “trasero en fuego” y empezar otra vez de nuevo aceptando mucho más mis experiencias pasadas, presentes y por venir y así correr más en la vida.

Ano - Fistula

ANO – FISTULAS ANALES

Una fistula anal encuentra su origen en una situación que vivo y en la cual experimento cólera con relación a lo que quiero retener y que no consigo guardar dentro de mí. Es como si quisiera conservar viejos residuos del pasado (viejas formas – pensamientos, emociones, deseos), pero no lo consigo. Incluso puedo mantener sentimientos de venganza con relación a alguien o a algo.

La manifestación es la fístula, especie de canal comunicando anormalmente entre una víscera y la piel.

No consigo decidirme entre lo físico y lo espiritual, entre los deseos y el desapego (en el sentido amplio).

Me quedo abierto al nivel del corazón y acepto con voluntad de vaciar completamente estas “basuras” de ideas negras, malsanas y vengativas aquí y ahora.

Ano - Fisura

ANO – FISURAS ANALES

Las fisuras anales son ligeras hendiduras que llegan a sangrar al nivel del ano, lo cual significa cierta pérdida de alegría de vivir vinculada a una situación que debo cambiar.

Si vivo tristeza que puede “hendirme el “culo”, compruebo lo que provoca esta tristeza y acepto los cambios en mi vida.

Sobre todo dejo de esperar a los demás para cambiar.

Elimino mi frustración, mi cólera frente a una persona o a un suceso “que me hiende el trasero” o frente al cual puedo sentirme como “sentado entre dos sillas”.

Ano - Hemorroides

ANO – HEMORROIDES

Las hemorroides son varices ano-rectales; son el efecto de la dilatación de las venas del recto y del ano. Una de sus principales causas es el estreñimiento. La diarrea también puede ser un elemento importante.

Las hemorroides son una indicación de presión creada por estados emocionales y por temores que no se quieren mostrar ni de los cuales se quiere hablar. Esta represión llega a convertirse en una carga. Se manifiestan en la persona que se obliga, que se crea una presión, sobre todo en el aspecto material. Por ejemplo, puede ser una persona que se obliga a hacer un negocio que realmente no le gusta. Como las hemorroides se sitúan en el recto, que es la parte terminal del intestino grueso, la persona que las padece puede ser del tipo que se obliga a terminar algo. Se exige demasiado.

La tensión se crea principalmente por querer “tener” algo o a alguien, a causa de una inseguridad material y una dificultad para tomar decisiones.

Cuanto más fuerte sea tu actitud interior de inseguridad, más sufrirás de hemorroides.

Para aliviar esta inseguridad, te obligas a “hacer” para “tener”.

Lo principal es que adquieras confianza en el Universo, es decir, que confíes más en nuestra madre, el planeta Tierra, que existe para proveer de todo a sus hijos.

Te ayudaría mucho aprender a “soltarte”, a tener más confianza en ti mismo y a expresar lo que sientes, dándote derecho a tener miedos en el aspecto material.

Te sugiero que también consultes los términos estreñimiento y diarrea, así como hemorragia si hay pérdida de sangre.

Las hemorroides son varices, dilataciones ensanchadas de las venas, una especie de ampolla. Están situadas en la región del ano y del recto. Visto que las hemorroides pueden producirse en los casos de estreñimiento, presión alta, embarazo, voy a comprobar en estas enfermedades si vivo una o situaciones que se vinculan a ellas.

Cuando hay dolor, esto se relaciona con estrés; cuando hay hemorragia, se relaciona con una pérdida de alegría.

Las hemorroides me indican una tensión y un deseo interior de forzar la eliminación, como si intentase de hacer salir algo muy fuertemente; al mismo tiempo, la acción de retener se manifiesta. El conflicto entre empujar y retener crea un desequilibrio. Las venas permiten suponer una situación indicando un conflicto emocional entre la acción de rechazar y de repulsar y la acción de querer retener y bloquear la emoción en el interior suyo. Por ejemplo, este conflicto puede brotar en los niños que se sienten emocionalmente abusados por sus padres (que quieren rechazarles) y que a pesar de todo los quieren y quieren que se queden con ellos reteniéndoles.

Otras causas se relacionan con las hemorroides: un sentimiento intenso de culpabilidad o una vieja tensión mal o no expresada, que frecuentemente prefiero guardar para mí y que vivo frente a una persona o una situación que “me parte el trasero”.

El cuerpo me avisa con esta señal.

Algo en mi vida necesita estar “aclarado”.

Seguramente vivo estrés, sobrecarga de presión con relación a la cual me siento culpable.

Quizás tengo plazos que respetar y tengo mucha dificultad en soltar, hacer confianza y puedo sentirme obligado a cumplir mis obligaciones y mis responsabilidades incluso si lo que quiero, es hablar y expresar mis necesidades para rectificar o ajustar algunas situaciones.

Además, llevo este peso solo porque el orgullo que vivo me incitará a no pedir ayuda a nadie.

También puede que viva un sentimiento de sumisión con relación a una persona o a una situación en que me siento disminuido, como si fuera una nulidad.

Cuando hallo la causa metafísica de mi dolencia, tomo consciencia y acepto esta situación temporal que me ayudará a hallar la ayuda para liberarme.

Mis pensamientos y mis acciones están sostenidos por el amor.

Todo se armoniza en mí y las hemorroides desaparecen.

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