La visión budista tibetana sobre el proceso de la muerte y reencarnación.

Su título original es “Bardo Thödol“, que en tibetano significa “Liberarse del ciclo de nacimientos y muertes a través de escuchar”:

La palabra ‘bar’ significa “entre”, y la palabra ‘do’ significa “dos”, o sea que se trata de un estado de transición entre dos aspectos, y en nuestro caso entre dos reencarnaciones:

Y la palabra ‘thö’ significa “escuchar” y la palabra ‘dol’ significa “liberar”, lo que ha generado la falsa creencia que con simplemente se recite el libro (en particular el principal capitulo) cuando la persona está agonizando, o que este le sea recitado (de preferencia por un lama) cuando la persona acaba de fallecer y durante las siete semanas siguientes. Eso la ayuda a liberarse del ciclo de reencarnaciones o al menos a obtener una mejor próxima reencarnación.

Lo cual no es cierto, ya que cuando le preguntaron al Maestro Kuthumi:

¿Es qué los pensamientos en los que la mente pueda estar ocupada al último momento dependen necesariamente del carácter predominante de la persona? ¿No podría la persona enfocarse en un pensamiento especial al final?

El maestro contestó:

« No puede ser de otra manera. … Tales pensamientos son involuntarios y no tenemos más control sobre ellos que el que tendríamos sobre la retina del ojo para evitar que perciba el color que más le afecta. Al último momento, toda la vida se refleja en nuestra memoria y desde todos los escondrijos y rincones olvidados emerge una imagen tras otra y un acontecimiento después del otro. … Aquella impresión y pensamiento que fuese la más fuerte, naturalmente llega a ser la más vivida y sobrevive por así decirlo a todo el resto. »

(Carta Mahatma 23B, p.170)

O sea que no es recitando un texto que cambiaras el destino que te forjaste en el transcurso de tu vida, aunque arrepentimientos de aquellos que obraron mal, cuando realmente son sinceros, les ayuda mucho y más si van acompañados de acciones buenas para remendar sus actos pasados.

Y es cierto que existen técnicas para tener mejores condiciones durante el Bardo y las siguientes reencarnaciones, pero estas requieren de una voluntad activa por parte de la persona y no nada más escuchar pasivamente un texto (y el método más eficiente es hacer el bien a los demás).

Como todo lo que es esotérico, el titulo tiene que interpretarse en un contexto más oculto. No se trata de escuchar solamente con el oído físico, sino también con el oído interno, el cual lleva a la comprensión. En otras palabras, incorporando la enseñanza oculta en tu entendimiento, al final lograras liberarte del ciclo de reencarnaciones (Samsara), lo cual es el sendero del discípulo.

Otro malentendido es que la gente cree que las enseñanzas están dirigidas a la persona que está muriendo, cuando más bien están dirigidas a sus seres cercanos para ayudarlos a adoptar la actitud correcta en esa situación. Por ejemplo, mandarle pensamientos de cariño para facilitarle la labor y no caer en la histeria del dolor emocional o de la depresión, que vuelven muy traumatizante el desprendimiento para la persona que se va.

Si se le recita ciertos textos, es para recordarle el procedimiento de las técnicas o los mantrams, por si la mente del que muere le faltara vigilancia, antes que el cerebro desaloje la memoria.

(Una vez que se da la recapitulación de su vida, el fallecido ya no puede hacer gran cosa, pero antes sí, sin embargo tiene que estar concentrado para hacerlo.)