EL MURO BLANCO – (SVETA DIVAR)

Para esta peculiar meditación Zen, tendréis que sentaros ante una pared blanca, totalmente vacía, y observarla hasta que también vuestra mente se vacíe.

Realización:

1 – Debéis situaros ante una pared blanca, en vuestra postura habitual de meditación.

2 – Comprobar que no exista tensión en parte alguna del cuerpo.

3 – Mantened el cuerpo inmóvil, la respiración tranquila y regular.

4 – Los ojos entrecerrados, a través de la ranura que queda entre los párpados de los ojos, contemplad la pared blanca.

5 – Al principio dejad que los pensamientos afluyan y se alejen de vuestra mente: es algo natural. No os esforcéis por eliminarlos.

No debéis desalentaros sino que debéis seguir contemplando la pared blanca, vacía, a pesar de que los pensamientos y las ideas se vayan acumulando cada vez más numerosos.

Seguramente no logréis liberar la mente en la primera vez; volver a intentarlo diariamente con paciencia, sentados ante la pared blanca.

Cada día aumentaréis unos minutos vuestra sesión, hasta que la mente quede vacía cómo la pared.

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