Descubrir mi mundo interior

En la actualidad, todos los seres humanos nos encontramos buscando la felicidad en lugares equivocados de una u otra manera. Filósofos, psicólogos, sociólogos, neurólogos o economistas, han intentado entender el mecanismo de este sentimiento encontrando respuestas muy variadas. Existen resultados claros que provinieron de un estudio sobre unos ganadores de lotería y personas con una discapacidad física. En un principio, los primeros se calificaron a sí mismos como muy felices por el cambio económico que habían sufrido. Los últimos se consideraban en una depresión inmediatamente después de su desgracia. Seis meses después de los incidentes, no hubo diferencia significativa en la felicidad entre los dos grupos. ¿Cómo es que eventos drásticos como estos pueden tener tan poco impacto en el bienestar mental a largo plazo?. ¿Y dónde se puede encontrar realmente la felicidad, si no está en las posesiones materiales?

Emociones sobreestimulantes

Nuestros cerebros no están diseñados para ser estimulados constantemente con emociones, positivas o negativas. Cuando se trata de una escala de bienestar, generalmente tratamos el nivel en el que estamos en un promedio. Esta es nuestra felicidad “normal”. Cuando ocurre un cambio, como ganar la lotería, o incluso adquirir una nueva posesión como el último modelo de iPhone, nos adaptamos a ese sentimiento de felicidad y consideramos que es el nuevo promedio. 

El aumento original en la felicidad de tener más dinero o el último dispositivo es de corta duración. Pronto ese sentimiento ya no es algo fuera de lo común y ya no nos sentimos especialmente felices. Ya sea el caso de ganar la lotería, tener una discapacidad o cualquier otro cambio en el bienestar, eventualmente nos ajustamos a la situación. Es por ello que nuestra felicidad es en muchas ocasiones algo pasajero. Algo que nos satisface por un rato y volvemos a nuestra situación anterior. Esto es un claro reflejo de estar buscando la felicidad en lugares equivocados.

A pesar de esta realidad, cuando tratamos con cosas materiales, casi siempre sobrestimamos en gran medida el efecto que un determinado evento o resultado tendrá en nuestra felicidad general. En consecuencia, al trabajar para alcanzar la felicidad, priorizamos ciertas cosas incorrectamente. Debido a esta idea de que una mayor riqueza debe llevar a una mayor felicidad, priorizamos los esfuerzos de hacer dinero sobre todo lo demás. Cosas como pasear para disfrutar de la naturaleza, pasar tiempo con amigos y familiares y apreciar el arte al o ir a un concierto, nos llevará a una felicidad mucho más verdadera que la riqueza superficial.

Entonces, ¿por qué pensamos que el dinero nos hará felices?. Este es un error común y se cree que el aumento de la riqueza se asocia con un aumento de la felicidad. Si que es cierto que las personas que pueden permitirse tener una casa son generalmente más felices que las personas que viven en las calles. Esto cambia una vez que alguien ha alcanzado el nivel de riqueza en la que no tienen que preocuparse de dónde vendrá su próxima comida. Después de que se ha establecido un cierto punto de riqueza, el ingreso no hace una diferencia sustancial en el bienestar mental general .

La hierba es siempre más verde en el otro lado de la acera

Con mucha frecuencia nos encontramos trabajando no en la mejora personal, sino en medirnos con los que nos rodean. Usamos el bienestar de los demás para determinar qué tan bien estamos nosotros. En la sociología, esta comparación de otros y el consiguiente juicio de sí mismo se conoce como “privación relativa”, y es gravemente perjudicial para la felicidad. El efecto de la privación relativa, al comparar tus propios sentimientos y acciones con los sentimientos percibidos y las acciones de otros, es que crees que estás mucho peor que tu prójimo y que mereces más de lo que tienes .

Las redes sociales han simplificado este efecto. Somos capaces de ver constantemente los aspectos destacados seleccionados de la vida de los demás y compararlos con nuestras propias vidas. Terminamos sintiendo que lo que tenemos es mucho peor que nuestro compañero promedio. Pero, por supuesto, las redes sociales nos muestran constantemente un mundo falso e inalcanzable, una representación falsa.

Los efectos de la privación relativa explica por qué la felicidad promedio se ha estancado con el tiempo a pesar de que se pueda obtener un aumento general de los ingresos. Si, en promedio, todos se pueden beneficiar de un mayor ingreso pero…. ¿Por qué los niveles de felicidad no aumentan al mismo ritmo que la riqueza de la población?. Porque nos estamos comparando con todos los que nos rodean y viendo que no estamos mejor que ellos. 

De una manera mucho más peligrosa, los efectos de la privación relativa se ven en las tasas de suicidio: los países más felices (Suiza, Dinamarca, Islandia, los Países Bajos, Canadá) tienen tasas de suicidio más altas. Los países que, según se informa, son menos felices (Grecia, Italia, Portugal, España). ¿Por qué es esto? Debido a que las personas infelices en un país feliz son mucho más propensas a sentirse miserable como resultado de comparar su estado con el de quienes las rodean, que aquellas personas infelices en un país rodeado de personas que se encuentran relativamente al mismo nivel que ellos.

Theodore Roosevelt dijo que la comparación es un ladrón de nuestra felicidad y de la alegría. Aunque puede ser imposible dejar de comparar por completo, podemos hacer un esfuerzo para que nuestras comparaciones nos traigan gratitud y superación personal en lugar de celos y desesperación. Las comparaciones de la vida real con las vidas falsas anunciadas en las redes sociales, siempre serán falsas. Las verdaderas comparaciones pueden mostrarte lo que tienes que agradecer y lo que te falta personalmente en el que realmente puedes trabajar para mejorar.

Encontrar la verdadera felicidad

Para ser feliz, primero debemos descubrir el origen de nuestro descontento o de nuestra preocupación. Debemos estar atentos a nosotros para no estar buscando la felicidad en lugares equivocados  Si nunca sabes lo que está causando tu ansiedad, tu felicidad solo será superficial. Una vez que haya llegado a la raíz de la infelicidad, podemos hacer un cambio real en nuestras vidas. Podemos comenzar con una plan para reorganizar nuestras prioridades para garantizar que los valores reales como la familia y no el dinero, estén en la parte superior de la lista. Un primer paso para lograrlo es elegir hacer algo todos los días que no esté relacionado con el trabajo, como salir a caminar o pasar más tiempo con la familia, lo que nos dará una alegría verdadera.

Debería ser obvio que la felicidad no la podemos encontraren posesiones materiales. Debe ser algo mas espiritual, algo eterno. Entonces, ¿dónde podemos encontrar la felicidad?. Donde la han encontrado personas en todo el mundo y en cada momento de la historia, la única forma real de encontrar la felicidad es vivir en un estado de centramiento desde nuestro interior. Podemos tener trabajo que nos genera dinero para mantenernos, pero nuestra verdadera vocación es encontrar la forma en la que vivir en consciencia desde nuestro interior, que es lo que verdaderamente nos hará felices.