Descubrir mi mundo interior

Despertar: El Gran Divorcio

Cuando despiertas, lo que desaparece es tu interés en mantener una ‘imagen’ consistente. Reconoces que la imagen, nunca, nunca, puede ser lo que realmente eres. El ‘bueno’, el ‘agradable’, el ‘sabio’, incluso el ‘iluminado’. Todo una ilusión. Todo sumamente insatisfactorio.

Estás despierto. Estás vivo. Eres indefinible. Eres la Vida. Nada más importa. Cada imagen de ‘ti’ arde en el horno de la presencia.

Ya no sientes miedo de expresar tu verdad. Expresas tu verdad, no para herir u ofender o para probarte que estás en lo ‘correcto’, sino porque el hecho de vivir una vida de mentiras y pretensiones estaba aplastando tu espíritu y te hacía infeliz. Y tu infelicidad estaba infectando a quienes te rodeaban.

Las mentiras te enferman; sólo la verdad te da vida.

Ahora, dejas que tu ‘sí’ signifique ‘sí’, y que tu ‘no’ signifique ‘no’. Y tu ‘no sé’, es sagrado, también.

Tus seres queridos pueden sentirse decepcionados, heridos, tristes, enfadados. Tal vez deseén que vuelva el ‘viejo tú’. Pueden llamarte crédulo, loco, aislado, egoísta, un mentiroso. Puede ser que dejen de hablarte. Puede ser que no vuelvan a escucharte.

Todo está bien. Ellos están recorriendo su camino, y tú el tuyo. Siente tus propios sentimientos, dales la bienvenida a tus propias tristezas y alegrías. Deja que tus pensamientos surjan y se disuelvan como nubes en el cielo.

Nunca has estado en esto por la popularidad. Nunca has estado en esto para agradar a los demás, para ser admirado, aceptado. Nadie tiene porqué caminar contigo.

Los insultos son parte del juego. Estás descubriendo día a día quiénes son tus verdaderos amigos.

Descubrirás a tu verdadera familia, a tu verdadera fuente de apoyo, incluso si tienes que alejarte de tu familia biológica por un tiempo, o para siempre. Los viejos amigos pueden desaparecer, también. Perdónalos; su infelicidad no es asunto tuyo. Y tu felicidad no es responsabilidad de ellos.

Esto requerirá de tu coraje y de tu habilidad para estar presente. Para respirar. Para sentir tus pies en la tierra. Para reconocer que no tienes otra opción más que vivir.

Te estás liberando de generaciones de culpa y vergüenza.

Nunca podrás ser lo que ellos quieren que seas.

Tu fracaso fue tu victoria.

Podrías sentir miedo, el futuro podría parecer incierto ahora, pero nunca te habías sentido tan vivo, tan salvaje y libre, tan preñado de potencial.

– Jeff Foster
(Imagen: RGDart)

Fuente: Presencia Consciente