Descubrir mi mundo interior

La quietud dentro del Caos

Estuviste de pie todo el día. Las piernas te duelen. Necesitas comer. Estás en una larga fila esperando llegar a la máquina expendedora de billetes. Te acaban de anunciar que tu tren viene demorado.

Sientes cómo surge la frustración. La impaciencia, la molestia, incluso la agresión. La rabia. Te dan ganas de llorar o arremeter contra alguien. Esa persona se tarda demasiado en la máquina expendedora de billetes. Los niños gritan. La mugre y el ruido y lo incontrolable que se vuelve todo.

Sin tiempo, sin suerte, sin aliento. Tus pensamientos girando y girando, imparables. Qué día más terrible. Qué mundo más terrible. Esto parece una broma.

Y aún así, y aún así. Un respiro. De pronto recuerdas, estás respirando. Y el respirar ocurre Ahora. Y sólo hay el Ahora. Y sientes tus pies cansados, en lugar de pensar en ellos. Les regalas un poco de tu atención, que es amor. Y sientes la frustración en tu pecho y barriga en lugar de intentar hacerlos desaparecer. Y sientes el peso de tu cuerpo, la forma como suavemente descansa en la gravedad, apoyado en la sagrada tierra. Y sientes cómo tu vientre se expande, lentamente, elevándose a la hora de inhalar. Relajándose a la hora de exhalar. Y todos los sonidos a tu alrededor ahora son inocentes; eres un micrófono. Y los pensamientos zumbando alrededor, no son más que pequeñas aves, aleteando a la distancia. Y todo está bien. Todo está bien. Todo está presente.

Y encuentras la gratitud una vez más. Estás vivo, se te ha dado un día. Un día para respirar, y para saborear la vida, para saborear la alegría y la tristeza, la felicidad y el aburrimiento, la frustración y el apuro; su zumbido, sus bobadas; su desorden, su jaloneo y su caos. Todo de ella. Todo en un solo día.

Ya te has rendido. Y te sorprendes a ti mismo recogiendo tu billete, abordando el tren, llegando a casa, confiando en un indescifrable antiguo itinerario.

– Jeff Foster

Fuente: Presencia Consciente