QUÍTALE PRESIÓN A TU VIDA

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La vida no es ni tiene por que ser una “olla de presión”. Así que vamos a revisar a continuación unos cuantos tips que nos permitan desarmar la bomba de las tensiones que nos crispan.

VIVE EL PRESENTE Se trata de no incurrir ni en las preocupaciones por el día de mañana, ni en esa quejadera por los errores cometidos en el pasado, diciendo aquello de que “ay, si yo no hubiese echo tal cosa” o “si hubiera decidido eso otro”. En ambos casos se trata de conductas perversas que ponen el dedo en la llaga, hurgando en dolores pretéritos o futuros.  Hay dos días en cada semana que no deben preocuparnos en absoluto. Son un par de días que no deben causarnos ni tormentos ni miedo alguno.   Uno es el ayer con sus errores e inquietudes, con sus flaquezas y desvíos, con sus penas y tribulaciones; el ayer se marcho para siempre y esta fuera de nuestro alcance. Ni siquiera el poder de todo el oro del mundo podría devolvernos el ayer para enmendarlo. No podremos deshacer ninguna de las cosas que ayer hicimos; no podremos borrar ni una sola palabra de las que ayer pronunciamos. Ayer se marcho para no volver.              El otro día que no debe preocuparnos es el mañana, con sus posibles adversidades, dificultades y vicisitudes, con sus alegres promesas o lúgubres decepciones, el mañana esta fuera de nuestro alcance inmediato. El mañana esta por nacer, saldrá el sol para resplandecer en un cielo nítido o para esconderse tras densas nubes, pero saldrá iluminándonos. Solo nos resta un día HOY.  No son las cosas de hoy las que nos inquietan.  Las que nos causan incertidumbre y nos arroja al abismo es el remordimiento o la amargura por algo que aconteció ayer y el miedo por lo que podría suceder mañana.  conformémonos con vivir un solo día a la vez para mantenernos saludables y felices.

OBSEQUIATE UN DIA PARA TI: Semanalmente, reserva un día para reposar, expandirte y entretenerte. Veinticuatro horas  que sean tuyas, a tu ritmo, a tu modo, a tu aire. Un tiempo de calidad para ti donde puedas asomarte al espejo, sonreír y reconocerte. Un día donde no te cargues con compromisos ajenos. Una jornada en la que puedas dedicarte a lo que a ti autenticamente te apetece: descansar, leer, pasear, cultivar alguna afición, expandirte, desestresarte, desconectarte de las presiones y exigencias cotidianas, reunirte con quien te provoque. Es un dia para entrar en contacto contigo mismo y así poder escucharte.

ABRE UN PARÉNTESIS DIARIO: Tomate, al menos, un receso al día en el que puedas recargar tus baterías y romper con la rutina de tus quehaceres cotidianos. Se trata de plantearte un “alto” en tus obligaciones y emprender algo que te resulte gratificante. Es una especie de postre existencial que te brindas a ti mismo, tu dosis diaria de recompensa personal que mereces plenamente. (tomate un café, saborea un chocolate, degusta un helado, conversa por teléfono, pasea tu mascota, monta bici, busca tu propia distracción).       

AGRADECE: Agradece el privilegio irrepetible de tu vida. Agradece respirar y poder llenar de aire tus pulmones; eso si, dejando suficiente para los demás. Agradece ser quien eres y como eres. Agradece tu singularidad y esas peculiaridades que te identifican y caracterizan. Agradece tus ideas. Agradece tus talentos. Agradece tus ocurrencias con las que sorprendes a tus amistades y seres queridos. Agradece lo que tienes y lo que no posees también. Agradece el amor, la alegría, la felicidad y la belleza. Agradece la naturaleza, con sus mares, océanos, montañas, la lluvia, el sol, el viento, la luna. Agradece la solidaridad, la fe, el optimismo, la esperanza, la constancia. Agradece que tienes tantas cosas, nuevas y distintas por agradecer. Y sobre todo Agradece a Dios por  darte la vida. Agradece.  Las Bendiciones del señor sean para todos y los ilumine con su gracia.

Fuente: http://frecuenciasdeluz.ning.com

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