Somos polvo de estrellas. Literalmente. El ser humano, de promedio tiene aproximadamente 100 trillones de células y cada célula tiene aproximadamente 100 trillones de átomos, cada uno de los cuales fue creado originalmente en el centro de una estrella.

Los átomos que están en tus manos pueden haber sido creadas por una estrella diferente que los átomos de tus pies, así que por definición, somos seres galácticos, porque las estructuras que conforman nuestros cuerpos vienen de toda la galaxia. ¡Impresionante!.

“Porque nosotros somos la encarnación local del Cosmos que ha crecido hasta tener consciencia de sí. Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: sustancia estelar que medita sobre las estrellas; conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos que consideran la evolución de los átomos y rastrean el largo camino a través del cual llegó a surgir la consciencia, por lo menos aquí. Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos.” 

Carl Sagan. Cosmos. Capítulo 13: ¿Quién habla en nombre de La Tierra?. Pág. 345