020 – Ambar – Cristaloterapia

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Curso de Cristaloterapia

020 – Ambar – Cristaloterapia

“¿Resina o Piedra?”

 El ámbar Cálido, liviano, suave cuando lo acariciamos, aromático cuando lo calentamos, eléctrico cuando lo frotamos. Así es el ámbar, con sus tonalidades amarillentas, anaranjadas, marrones, rojas, azules, verdes o simplemente transparente, como el cristal. Por sus características eléctricas, por la fragancia que emite cuando se le calienta, por la sensación de calor que nos da cuando lo cogemos entre las manos, y por los pequeños animales aprisionados en su interior, el hombre lo ha utilizado desde hace siglos como elemento mágico y le ha otorgado grandes poderes curativos.

Ambar

No andaban muy desencaminados nuestros antepasados pues el ámbar contiene ácido succínico utilizado todavía en la actualidad en medicina para curar diferentes dolencias.

No posee una estructura atómica cristalina, ni puede considerarse técnicamente una piedra; pero sí es un mineral, ya que se trata de resina de coníferas fósiles, mineralizadas por la acción de millones de años.

Su apariencia es de color amarillo dorado transparente, hasta un marrón traslúcido, de consistencia dura y quebradiza, muy ligera y electrizable por frotación.
Se utiliza en joyería y ornamentación, generalmente en cuentas para collares, boquillas y peinetas. Arde fácilmente despidiendo un aroma agradable.

Ambar 2Como la savia original, aún fluida, era sumamente adherente, a menudo se encuentran en el interior de los trozos de ámbar insectos, hojas, semillas y otros recuerdos del pasado prehistórico, que al estar perfectamente preservados, aportan valiosos testimonios de las distintas eras geológicas.

Una de las características más interesantes es que la edad del ámbar, por ser de origen orgánico, puede rastrearse por medio del carbono 14, determinando así con exactitud el origen de los restos alojados en su interior.

…..Pero el ámbar no es una piedra. Es una resina fosilizada procedente de pinos prehistóricos ya desaparecidos. La resina de aquellos grandes bosques escurría por el tronco y las ramas y se depositaba en la tierra donde quedaba enterrada. Con el paso del tiempo se endurecía y se transformaba en la sustancia que hoy se conoce como ámbar. En algunas ocasiones la resina arrastraba pequeños animales o vegetales que quedaban atrapados en su interior y se han conservado intactos hasta nuestros días, lo cual permite a los científicos un estudio muy detallado del pasado. Los griegos le denominaban electrón, nombre que se ha utilizado para formar la palabra electricidad dado que al frotarse adquiere una fuerte carga eléctrica capaz de atraer cuerpos ligeros. El conocido como “Ambar Amarillo” se encuentra en el fondo del mar Báltico en grandes cantidades. Desde tiempos remotos las civilizaciones más primitivas lo recogían en el litoral de este mar cuando era arrastrado hacia las playas una vez que las tempestades removieran los fondos marinos y la resaca lo depositase en las costas. Los lugares donde se la encuentra: Prusia oriental, Italia, Rumania, Borneo, Burma, Canadá, EE.UU, República Dominicana, Alemania y  Bolonia.

 En cantidades menores se encuentra en Sicilia, Rumanía, Siberia, Groenlandia, Birmania, Australia, Estados Unidos y en España (Álava), donde recientemente se ha descubierto uno de los más importantes yacimientos de esta sustancia.

Propiedades     

Ambar 1Algunos grupos indígenas lo utilizan hoy mezclado con miel, aceite y alcohol para curar los dolores musculares por medio de masajes o en forma de pomadas curativas para casi todas las enfermedades. Las propiedades curativas, aromáticas y eléctricas hicieron que el hombre primitivo lo convirtiese también en un poderoso amuleto al que le concedieron la facultad de curar enfermedades y de trasmitir poderes especiales a quien lo portaba.

Todavía hoy goza de una gran reputación como protección contra las enfermedades y los problemas de salud en general. Revitaliza el organismo en general y el órgano del cuerpo sobre el que se coloque, en particular. Para eliminar los dolores reumáticos no hay nada mejor que un brazalete de esta resina, y en forma de collar cura las enfermedades del tiroides y de las vías respiratorias, especialmente el asma.

Se utiliza contra la mala suerte y como medio para atraer la buena suerte. La energía que desprende el ámbar puede librarnos de la brujería y el mal de ojo y está especialmente indicado para proteger a los niños contra los malos espíritus y aliviarles los dolores de la dentición. Los chinos de la antigüedad lo consideraban una piedra sagrada que contenía la esencia de la vida y los alquimistas egipcios le otorgaban un valor religioso y médico. Los aztecas lo denominaron “Apozonalli” y lo utilizaban como adorno igual que los mayas. En la Roma antigua se sentía tanta predilección por el ámbar que hasta establecieron rutas de comercio de este material que cruzaban Europa hasta el mar Báltico, una de las principales zonas de origen. Durante la prehistoria muchas mujeres se sentían atraídas por su belleza y posiblemente fueron ellas las primeras en utilizar el ámbar en forma de joyas.

 Hoy, siguiendo la huella de nuestros antepasados, el ámbar se utiliza en la elaboración de joyas muy valiosas y en amuletos protectores. Con esta resina fosilizada del color de la miel se confeccionan todo tipo de colgantes, collares, aros, pendientes, anillos, etc., que gozan de una extraordinaria popularidad dentro del mundo esotérico. Todavía en nuestros días el ámbar se recomienda como sustancia protectora y curativa.

Cálido y liviano, suave cuando lo acariciamos, aromático cuando lo calentamos y eléctrico cuando lo frotamos, el ámbar debería acompañarnos siempre para aliviar y reconfortar nuestra vida con un toque mágico de esas lágrimas de templada miel. Estabiliza el bazo, el corazón, estómago y la base de los centros de la columna vertebral. Absorbe las energías negativas.

Es recomendable para personas sometidas a estados depresivos internos.

Por su tono oro-rubí (naranja dorado) está asociado íntimamente con el chakra umbilical, centro de las energías primarias del cuerpo físico, es muy útil en terapia con cristales.

En tiempos antiguos el ámbar era triturado y se lo mezclaba con miel para mitigar el dolor de oído.

En la actualidad se utiliza para combatir catarros, epilepsia y estados convulsivos, en forma de collar para contrarrestar el bocio e inflamaciones de amígdalas. Protege a los niños del dolor de dientes u otras afecciones bucales como: caries, gingivitis y encías sangrantes.

Alivia dolores de cabeza, migraña, tensión en la nuca, espalda, asma bronquitis, disturbios gastrointestinales, sordera, fiebre, malaria, complicaciones de la vejiga, hígado, problemas circulatorios y hemorragias nasales.

Tiene efectos benéficos sobre los órganos internos, favorece el equilibrio, agudiza los sentidos, por lo que está indicada para individuos propensos a sufrir lesiones traumáticas, o manifestaciones de desequilibrio emocional, como depresión crónica y tendencias suicidas. Favorece la meditación.

Ayuda a integrarnos con el resto de la gente en beneficio de nuestro propio desarrollo espiritual.

Es un mineral súmamente delicado energéticamente, por lo que luego de ser utilizado en una sesión de terapia se torna opaco y deslucido. Por lo tanto, al término de cada sesión será preciso limpiarlo y dejarlo descansar varias horas dentro de una geoda o drusa de cuarzo hialino.

 Propiedades mágicas

Energía: Proyectiva

 Elemento: Fuego

 Deidad: La Gran Madre

 Cualidades: La suerte, la curación, la fuerza, la protección, la belleza, el amor

Añadido a tu altar aumentará la fuerza de tus rituales y atraerá el dinero

 De color rojo claro y oscuro: Contendrá o destruirá las emociones negativas, calma el espíritu

 Claro dorado: Ayuda a dar un enfoque nítido a la parte intelectual, despeja la confusión, aporta equilibrio al sexto ojo.

 Ámbar de color marrón oscuro: Ayuda a un ser neutral y realista en situaciones difíciles, equilibra el 5º Chacra o chacra de la garganta.

 Limpiar el ámbar en agua tibia, cuando notes que se calienta muy lentamente cuando la llevas puesta. La energía negativa puede hacer reflejos dentro del mineral. Nunca dejes el ámbar en el sol ya que puede volverse frágil.

 Asociaciones: El Sol

 

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