Descubrir mi mundo interior

Causas emocionales de la Esclerosis

La esclerosis es una inflamación que endurece el tejido conjuntivo, el cual es necesario y presente en el cuerpo entero. Una persona afectada de esclerosis tiene su sistema inmunitario atacado, porque hay deterioro del tejido conjuntivo.

Es importante tomar consciencia de que si estoy afectado por esta enfermedad, me ataco a mí – mismo, lo cual puede hacer que la esclerosis se extienda a la mayoría de mis órganos.

Esta inflamación provoca una especie de energía ardiente que hace brotar la rabia largo tiempo reprimida.

Endureciéndose los tejidos, esto sugiere el endurecimiento de mis pensamientos, actitudes, creando así un desequilibrio en el plano energético.

Todo mi cuerpo o cualquiera de sus partes pueden estar afectados por la esclerosis.

Es pues importante tomar consciencia de lo que vivo interiormente.

Cerrándome al amor, esto puede indicar que me siento indigno de este amor, que me siento culpable y que tengo vergüenza de vivir.

Acepto abrirme al amor, reconozco mi valor divino, lo soy todo, lo puedo todo.

SISTEMA INMUNITARIO

La defensa de mi organismo está asegurada por un sistema de auto – protección, el cual es esencial para protegerme de las agresiones que vienen del exterior como las bacterias, los virus, los hongos microscópicos y todos los demás problemas potenciales. Sin el funcionamiento total y completo de este sistema, es la muerte.

Está en relación directa con mis estados emocionales y un profundo dolor en mi existencia puede reducir su fuerza de modo dramático.

Las células inmunes se desarrollan al principio en la médula ósea y las que se volverán células -T están transportadas, a su madurez, hasta la glándula timo situada cerca del corazón.

Su localización en relación al corazón me hace tomar mejor consciencia de la relación cuerpo – espíritu que existe.

El sistema inmunitario responde a los sentimientos y al conjunto de mis pensamientos, sean éstos positivos o negativos.

Así, todos mis pensamientos de ira, amargura, odio y resentimiento tendrán tendencia a debilitar mi sistema inmunitario.

Por otro lado, todos los pensamientos de amor, armonía, belleza y paz interior tendrán tendencia a reforzar mi sistema inmunitario.

El timo es la glándula endocrina que está asociada al chakra (centro de energía) del corazón.

Por lo tanto, cuando mi sistema inmunitario está afectado, mi necesidad de amor es también muy grande.

Mi mismo cerebro está muy vinculado a mi sistema inmunitario y ciertos estados mentales tendrán un poderoso efecto pudiendo afectar el funcionamiento de mi sistema.

ESCLEROSIS EN PLACAS

Una esclerosis es el endurecimiento de un órgano o de un tejido. La esclerosis en placas se caracteriza por la existencia de lesiones múltiples diseminadas por todo el sistema nervioso.

La persona afectada de esclerosis en placas quiere endurecerse para no sufrir en determinadas situaciones. Pierde toda suavidad, lo que le impide adaptarse a una persona o a una situación.

Hay alguien que le pone los nervios de punta y se rebela internamente contra esa persona.

Al rebasar sus límites se abandona por completo y ya no sabe dónde ir.

Se dice también que la persona esclerosada está fija, no evoluciona.

Desea que alguien se haga cargo de ella, pero se esfuerza por no parecer dependiente.

Es el tipo de persona que quisiera que todo fuera perfecto y que se exige mucho.

Quiere complacer a cualquier precio.

Como no puede satisfacer por sí sola este ideal poco realista, se vuelve incapacitada para así tener una excusa por no haber logrado la vida perfecta que deseaba.

También le resulta muy difícil aceptar que quienes hacen menos que ella o merecen menos, tengan más.

Cuanto más grave sea la enfermedad, más importante y urgente es el mensaje que te envía tu cuerpo.

Te dice que dejes salir tu dulzura natural y que dejes de endurecerte, es decir, de ser duro contigo mismo y de tener pensamientos duros hacia los demás.

Concédete el derecho de ser dependiente en el nivel afectivo antes de que lo seas por completo, debido a tu enfermedad.

Suéltate, no necesitas exigirte tanto.

Te sugiero que veas el ideal de persona que intentas alcanzar y te des cuenta de que está más allá de tus límites.

No tienes que demostrar nada a nadie.

No tienes por qué mantener ese enorme miedo a disgustar que te impide ser tú mismo.

Además, esta actitud te impide evolucionar como tu corazón desea.

Es muy posible que estés tan decepcionado de tu progenitor del mismo sexo, que ahora hagas todo lo posible para no ser como él o como ella, lo que deriva en las exigencias de las que te haces partícipe.

La aceptación y el perdón (sobre todo hacia ti mismo por haber juzgado tanto a ese padre) pueden tener un efecto considerablemente benéfico sobre la curación. Consulta las etapas del perdón al final

La esclerosis en placas se define como una inflamación de las envolturas que rodean las vías nerviosas del cerebro y de la médula espinal. Todo el cuerpo está afectado y este estado se puede dar en diferentes momentos de la vida.

Es como si mi cuerpo estuviera cogido en una trampa, colocado en una jaula y cada vez más limitado en el encadenamiento de sus movimientos.

Si estoy afectado de esclerosis en placas, generalmente estoy afectado por grandes sufrimientos que me hacen ver la vida con desanimo.

Una profunda rebelión anima todo mi ser.

Me siento obligado a deber hacerlo todo por mí – mismo.

Siendo muy perfeccionista, rehúso equivocarme y acepto difícilmente ayuda.

El pensamiento del fracaso me aterroriza.

Temo estar olvidado, estar “placado” ahí.

Tengo mucho miedo que me “abandonen”.

También puede que tenga miedo de caerme, tanto en sentido propio como figurado, y temer que esta caída cause la muerte.

Todos estos miedos que implican un desplazamiento vertical y que pueden llevarme a creer que mi vida está en peligro, pueden activar la esclerosis en placas.

Puede ser la caída de una escalera, el riesgo de caer en un precipicio, la pérdida abrupta de altitud en un avión, algo que me cae sobre la cabeza, etc.

Muy a menudo, me juzgo o puedo juzgar a los demás muy severamente, lo cual conlleva un gran sentimiento de desprecio, desvalorización y disminución de mi persona.

Cuando me siento disminuido, tengo la sensación de que me aplasta la vida.

Así, es primero por mis piernas que manifestará la enfermedad sus primeros signos y que podré tener la sensación de aplastar.

Mi defensa contra todos estos miedos que me habitan será querer controlarlo todo, querer que todo suceda como quiero.

La crítica, que frecuentemente se dirige hacia mí, envenena mi vida.

Creo que el sufrimiento forma parte de mi suerte de todos los días y que no me merezco el descanso.

Mis esfuerzos para superarme son constantes y, a pesar de todo, siempre insuficientes.

Mi cuerpo cansado rehúsa así proseguir esta lucha del más fuerte y quiere hacerme comprender que puede también tener necesidad de los demás y que debo aprender a tener confianza.

La inflamación implica una rabia ardiente y muy emocional, pudiendo afectar toda mi existencia.

Puedo preguntarme: “deseo realmente ser libre?”

Inconscientemente, puede que de este modo me estoy vengando de alguien que no me había manifestado bastante amor!

Esta forma de jaula, en la cual se halla mi cuerpo, me protege quizás de deber admitir mis auténticos sentimientos!

La represión emocional puede llevarme a una incapacidad de ir hacia delante en mis emociones, conllevando así una confusión muscular y mental.

Mi cuerpo me dice de soltar, liberarme de mis cadenas.

La clave se halla en el interior mío.

Acepto hacer confianza a mi guía interior y reconozco en cada cual la presencia de este guía, que lleva a cada persona a actuar lo mejor que sabe.

Entonces manifestaré más flexibilidad y comprensión.

ETAPAS DEL PERDÓN

Para concluir, quiero repetir que la curación sólo puede realizarse en el momento en el que uno se perdona. Esta etapa tiene el poder de transformar no sólo nuestro amor hacia nosotros mismos, sino también el corazón y la sangre en nuestro cuerpo físico.

Esta sangre nueva, reenergetizada por el influjo de este amor reencontrado, es como un bálsamo que circula por todo el cuerpo: a su paso transforma y rearmoniza las células. Aun cuando intelectualmente te resulte difícil creerlo, ¿qué puedes perder con probar?

Estas son las etapas del perdón verdadero, que han sido experimentadas por miles de personas con resultados extraordinarios:

1) Identifica tus emociones (a menudo hay más de una). Toma consciencia de la acusación que te haces a ti mismo o que le haces a otro y de lo que ésta te hace sentir.

2) Asume tu responsabilidad. Ser responsable es reconocer que siempre tienes la opción de reaccionar con amor o con miedo. ¿De qué tienes miedo? Date cuenta también de que tienes miedo de que te acusen de tener miedo.

3) Acepta al otro y suéltate. Para lograr soltarte y aceptar al otro, ponte en su lugar y siente sus intenciones. Acepta la idea de que la otra persona se acusa y te acusa probablemente de la misma cosa que tú. Ella tiene el mismo miedo.

4) Perdónate. Esta es la etapa más importante del perdón. Para realizarla, date el derecho de haber tenido y de tener todavía miedo, creencias, debilidades y límites, que te hacen sufrir y actuar. Acéptate tal y como eres ahora, sabiendo que es temporal.

5) Ten el deseo de expresar el perdón. A modo de preparación para la etapa seis, imagínate con la persona adecuada en el acto de pedirle perdón por haberla juzgado, criticado o condenado. Estarás listo para hacerlo cuando la idea de compartir tu experiencia con dicha persona te suscite un sentimiento de alegría y de liberación.

6) Ve a ver a la persona en cuestión. Exprésale lo que has vivido y pídele perdón por haberla acusado o juzgado y por haber estado resentido con ella. Menciónale que la has perdonado sólo si te lo pregunta.

7) Haz el enlace con un cordón o una decisión ante uno de tus progenitores. Recuerda un acontecimiento similar que ocurriera en tu pasado con una persona que representase a la autoridad: padre, madre, abuelos, maestro, etc. Generalmente será del mismo sexo que la persona con la cual acabas de realizar el perdón.

Vuelve a efectuar todas las etapas con esta persona (la figura de autoridad).

Cuando la emoción sentida sea hacia ti mismo, realiza los pasos 1, 2, 4 y 7.