Descubrir mi mundo interior

Me hace daño… ¡Pero le quiero!

Una de las mejores cosas de estar enamorad@ es que te sientes bien contigo mismo@. No solo crees que la otra persona es realmente maravillosa, además te sientes segur@, confiad@ y con entusiasmo.

Pero, al pasar el tiempo, muchas relaciones amorosas se transforman en algo que tiene muy poco (o nada) de amoroso. Incluso algunas pueden convertirse en relaciones abusivas, tóxicas. ¿Cómo llega a suceder esto? ¿Por qué el “amor” es vivido de manera tan distinta por diferentes personas?

“Amores” que asfixian

Tal vez esta situación te resulte familiar. Una chica dice estar muy feliz con su nueva pareja. Él se preocupa mucho por ella, la llama varias veces en el día; pasan mucho tiempo juntos. Ella está muy contenta de que él la cuide tanto. También le aconseja mucho, le habla sobre política, finanzas, sobre cómo hablar con otras personas, opina sobre sus amigos. Ella lo escucha embelesada, admirando su sabiduría.

Pero al poco tiempo, la etapa de “enamoramiento” se termina y ella se da cuenta de cómo es él realmente. Controla sus movimientos todo el día, le dice con quién puede estar y con quién no y le indica cómo debe hacer las cosas. En resumen, es absorbente y posesivo; no le permite ser ella misma.

¿Y qué hace ella? Nada, continúa aceptando este tipo de “amor”, porque “ella lo ama”. A pesar de su malhumor cuando la comida no ha quedado rica, a pesar de sus celos cuando visita a sus amigas, a pesar de que no le permite usar falda, ella no lo abandona, porque “lo ama”.

Tipos de amor

Lo que sucede es que la palabra “amor” tiene varios significados diferentes y hay varias clases de “amor”. Estas son tres de ellas:

– Amor romántico. Es el típico de la etapa de enamoramiento, y aunque es completamente normal, es un amor fantasioso, donde se idealiza a la otra persona y todo es color de rosa. (“¡Realmente es LA persona que siempre he soñado! ¡Es perfect@!”). Pero cuando esta etapa termina, algunas parejas se separan y otras transforman su amor en algo más profundo.

– Amor profundo. Es el que se basa en el respeto, el cariño, la confianza y la empatía. Se respetan las diferencias, lo conflictos se trabajan y se solucionan. Se respeta la individualidad de cada uno. El amor crece y se profundiza. (“Conozco tus defectos y debilidades, y aun así te amo. Te acepto tal cual eres.”)

– Amor adictivo o enfermizo. Se basa en la desesperación. No es posible vivir sin la otra persona, a pesar de que estar a su lado ya no es agradable. A pesar de las críticas y las faltas de respeto, lo amas y no puedes abandonarlo, pues ¿qué sería de ti sin él? (“Si me abandonas, moriré. No concibo la vida sin ti. ”)

El amor adictivo no entiende razones ni lógica. No escucha consejos. A pesar de que te sientes muy mal, no dejas este amor, porque en realidad no es amor, es una adicción.

¿Cómo se sale del amor adictivo?

Lo primero es reconocer la situación y llamar las cosas por su nombre; posiblemente no se trate de amor, sino de una adicción. ¿Temes perder a tu pareja, temes estar sol@, tienes miedo de salir de tu zona de confort?

Luego de que has reunido el coraje suficiente para admitir el problema, el siguiente paso puede ser buscar ayuda psicológica a través de un terapeuta que te brinde el apoyo que necesitas para terminar esta relación que te hace tanto mal.

En el futuro, seguramente serás capaz de construir una relación amorosa que, a medida que el tiempo pase, crezca y se fortalezca. Una relación donde exista amor, pero real y maduro, que enriquezca la vida de los dos.

Imagen cortesía de Chepko Danil Vitalevich

Fuente: La Mente es Maravillosa