Uno de los problemas que se suelen tener a la hora de meditar es que los pensamientos están mucho mas presentes y activos que la propia experiencia de la meditación. Esto nos conduce a una batalla interna donde nuestra atención se mueve constantemente entre el centramiento en la práctica y los pensamientos que van y vuelven. Lo único que podemos realizar cuando nos ocurre esto es simplemente volver a centrarnos en la respiración y así poder volver a nuestra práctica, aunque en ocasiones no conseguimos el resultado esperado.

En nuestra vida diaria, el funcionamiento de nuestra mente es parecido, abarcando los pensamientos la mayor parte de nuestro tiempo. Esto nos lleva a vivir situaciones y emociones que traen nuestros pensamientos, y que de alguna manera, quedamos impregnados por esa energía durante parte de nuestro día, sin ser conscientes del cuando han aparecido.

Existen formas para calmar la mente que no son tan difíciles de realizar para llevar a nuestra mente a un estado de quietud. En realidad, existen solo dos cosas que debemos hacer para ello:

  1. Mantener los ojos suaves.
  2. Prestar atención a muchas sensaciones al mismo tiempo.

Vamos a hablar un poco sobre cada uno de estos puntos.

Mujer con la mano en el pecho y la mirada y ojos relajados

Mantener los ojos relajados

¿Qué parte de nosotros funciona desde el momento en que nos despertamos por la mañana hasta el momento en que el nos volvemos a dormir por la noche?… Nuestros ojos.

Lo que vamos a hacer aquí es permitir que los músculos de alrededor de nuestros ojos se relajen y permitan que nuestro enfoque visual sea suave. Esto es lo que hacen los ojos de forma natural cuando estamos en relajados y por ejemplo estamos mirando al vacío. Por supuesto, cuando miramos al vacío, generalmente no somos muy conscientes, pero en esta ocasión lo vamos a hacer de una manera consciente y al hacerlo, vamos a provocar un estado de relajación al activar el sistema nervioso parasimpático.

Cuando los ojos están relajados y suaves, podemos ser conscientes de todo nuestro campo visual, en lugar de hacer lo que hacemos normalmente que es enfocarnos únicamente en una cosa u otra, teniendo solo un objetivo visual. El tener los ojos relajados nos llevará a estar mucho mas abiertos y receptivos. En ese momento podremos ser conscientes de muchas cosas. Nuestra experiencia visual es más suave, pero también más plena, más rica y más relajante. Esto es cierto incluso cuando los ojos están cerrados, como suele ocurrir en la meditación.

Da la casualidad de que relajar los ojos no solo nos permite ser conscientes de muchas cosas del mundo exterior, sino que también nos permite ser conscientes de muchas cosas de nuestro mundo interior. Parece haber algún tipo de correlación entre la apertura y receptividad en nuestro sentido visual y la apertura y receptividad de nuestros estados internos.

Cuando tenemos los ojos estrechamente enfocados en un solo objeto e intentamos prestar atención a nuestra respiración, reflejamos esto mismo internamente: nos enfocamos en una pequeña cosa de ella. Ahora, con los ojos relajados, podemos ser conscientes de muchas sensaciones de la respiración.

Presta atención a muchas sensaciones

Es una de las bases del Mindfulness. Cuando prestamos atención a las muchas sensaciones del momento presente, nuestra experiencia es mucho más rica. Ya no estamos tratando de observar un área pequeña de nuestra respiración por ejemplo. Potencialmente podemos ser conscientes de la respiración en todo el cuerpo. Podemos notar cómo varias partes del proceso respiratorio trabajan juntas. La respiración se convierte en un proceso que podemos apreciar, disfrutar y encontrar fascinante.

Mujer escuchando musica.

Con esto también conseguimos que la mente esté alimentada de estímulos. Antes, para mantenerse alimentada, creaba pensamientos que nos distraían. Ahora está completamente ocupada y no necesita generar otros pensamientos. Nuestro campo de atención es amplio y abierto en lugar de estrecho. Entonces, cuando surgen pensamientos, son solo una pequeña parte de nuestra experiencia y es menos probable que llamen nuestra atención.

Por ejemplo, en el caso de la respiración podemos prestar atención muchas áreas diferentes: al vientre, a la parte superior de la espalda y a las fosas nasales formando un triángulo de sensación, podemos observar la respiración como una especie de onda suave de sensación que recorre el cuerpo hacia arriba y hacia abajo a medida que inhalamos y exhalamos. O podemos ser conscientes de la piel. Podemos ser conscientes de todo lo que entra en los sentidos y la mente: sonidos, espacio, luz, sensaciones internas, pensamientos, sentimientos….

Mientras prestemos atención a las tantas sensaciones que tenemos para realizarlo, la mente tenderá a calmarse. Lo importante es mantener los ojos relajados.

Cuando nos distraemos, lo que probablemente sucederá con frecuencia, podemos considerar a nuestros pensamientos como una especie de campana de atención plena, que nos recuerde que debemos suavizar los ojos. Porque es casi inevitable que a medida que nos distraemos, los ojos vuelvan a ponerse tensos de nuevo.

Con todo esto nuestra experiencia sensorial directa será mucho más vívida, interesante y fascinante que nuestro pensamiento. Y así es más fácil tener la mente tranquila.

Suavizar los ojos, de hecho, tiene un potencial enorme de transformar radicalmente nuestra práctica de meditación y nuestra vida diaria. Abre el camino a una absorción completa y gozosa en nuestra experiencia sensorial directa. Puedes probarlo ahora mismo. Pruébalo mientras caminas, mientras comes, mientras conversas con alguien…. Puedo garantizarte que te ayudará a traer un nivel de calma y presencia sin precedentes a tu vida.

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