Re-Descubre tu Esencia

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Re-Descubre tu Esencia

La meditación es el estado natural que hemos perdido. Es un pa­raíso perdido, pero se puede recuperar. Mira en los ojos ino­centes de un niño, mira y verás un silencio tremendo, una inocen­cia. Todos los niños nacen en un estado meditativo, pero son iniciados en las costumbres de la sociedad; hay que enseñarles a pensar, a calcular, a razonar, a discutir; hay que enseñarles palabras, el idioma, los conceptos. Y poco a poco pierden contacto con su pro­pia inocencia. Se han contaminado, han sido polucionados por la sociedad. Se vuelven mecanismos eficientes; ya no son hombres.

Lo único que se necesita es recuperar de nuevo ese espacio. Lo has conocido antes; por eso, cuando por primera vez conozcas la meditación, te sorprenderás, porque tendrás la sensación de que ya la conocías. Y ese sentimiento es verdadero: lo has conocido antes. Lo has olvidado. El diamante se ha perdido entre montañas de basura. Pero puedes destaparlo, encontrarás de nuevo el diamante; te pertenece.

No se puede perder: sólo se puede olvidar. Nacemos meditado­res, después aprendemos los caminos de la mente. Pero nuestra verdadera naturaleza permanece escondida en algún lugar como una corriente subterránea. Cualquier día excavas un poco y en­cuentras la fuente todavía manando, el manantial de aguas frescas. Y la alegría más grande de la vida es encontrarla.

Practica

Antes de irte a dormir siéntate en la cama; siéntate de un modo relajado y cierra los ojos. Siente cómo se relaja el cuerpo…Si el cuerpo empieza a inclinarse hacia adelante, permíteselo; podría inclinarse hacia adelante. Puede que le guste adoptar una postura fetal, igual que cuando un niño está en el vientre de su madre . Si lo sientes así, adopta una postura fetal, vuélvete un bebé en el vientre materno.

Después escucha tu respiración, nada más. Escucha como entra en la inspiración, cómo sale en la espiración. No estoy diciendo que lo digas, sólo siente cómo entra; cuando está saliendo, siente cómo sale. Y en esa sensación sientes cómo surge un tremendo silencio y claridad.

Esto sólo dura diez o veinte minutos ‑mínimo diez, máximo veinte‑, luego vete a dormir.

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
Fuente: Osho-maestro

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