Sara  Whatley perdió una pierna en un accidente de tráfico, pero su prótesis le permite correr muy rápido, Sara es casi una visión futurista de lo que podría ser un súper humano, sin embargo un verdadero súper humano del futuro, tendría un miembro auténtico de carne y hueso, no de plástico y fibra de carbono.

En este programa conoceremos a un niño llamado Kail que oirá por primera vez, veremos cómo se intenta curar la ceguera con la ingeniería biónica, y conoceremos a un hombre con lo último en prótesis robóticas, pero también veremos cómo los cirujanos reemplazan los miembros amputados por otros nuevos y reales, hechos de carne y hueso, descubriremos que se siente al vivir con la mano trasplantada de una persona muerta, y lo más extraño de todo veremos cómo las células del cerebro de un cerdo, han hecho posible que este hombre vuelva a caminar.

TRASPLANTE DEL FUTURO

El cuerpo humano es descrito con frecuencia como una máquina bien engrasada, sin embargo las máquinas tienen una ventaja evidente, cuando falla alguno de sus componentes, este puede ser reemplazado con facilidad. En un desguace de coches como este, los repuestos se cogen directamente de las estanterías, en principio es posible reemplazar todas las partes que componen un coche, la idea de hacer lo mismo con el cuerpo humano a medida que nuestros componentes se van desgastando, o son dañados por enfermedades es muy seductora, sin embrago resulta difícil igualar la increíble complejidad del cuerpo humano con nuestra tecnología.

Kail es como cualquier niño de dos años, le encanta dibujar y revolverlo todo, pero a diferencia de la mayoría de los niños de su edad, hay algo que Kail no puede hacer. Creo que comencé a darme cuenta cuando tenía, no sé, unos nueve meses, porque veía como los otros niños balbuceaban, mientras que Kail emitía unos gritos muy agudos, le llevé al médico para que le hiciera unas pruebas, le durmieron, le colocaron unos electrodos en la cabeza, y las señales en el cerebro que aparecían en el  ordenador, eran planas……