Descubrir mi mundo interior

Recuerda: este símbolo pausa darse cuenta indica una pausa. No sigas leyendo cuando llegues a esta pausa y dáte un tiempo de explorar tu propio darse cuenta, siguiendo las instrucciones.


Escuchándose a sí mismo/a

Todos decimos, “Me digo”, nadie dice “Me escucho”. De modo, que para cambiar, trate de escucharse. Comience prestándole atención a los pensamientos que dan vuelta en su cabeza, y simplemente obsérvelos. pausa darse cuenta
Ahora comience a pronunciar esos pensamientos, pero como un murmullo muy suave, de modo que las palabras apenas escapen de sus labios. pausa darse cuenta ahora, dígalas un poco más fuerte pausa darse cuenta y siga aumentando el volumen hasta que alcance su tono de voz normal. pausa darse cuenta

Imagine que está realmente hablando con alguien. pausa darse cuenta Siga diciendo sus pensamientos y ponga atención en lo que es comunicado por el sonido de su voz. pausa darse cuenta ¿Cómo es su voz? pausa darse cuenta ¿Es fuerte o débil, clara o confusa, severa o dulce?, etc. pausa darse cuenta¿Es enjuiciadora, quejosa, enojada o suplicante? pausa darse cuenta ¿Suena esta voz como la de alguien a quien conoce? pausa darse cuenta ¿A quién podrán estar dirigidas estas palabras? pausa darse cuenta Ubique alguna persona a quien decirle estas palabras. Imagine que realmente hace esto y vea si las palabras calzan. ¿Cómo se siente cuando le habla a esta persona? pausa darse cuenta ¿Replica esta persona a lo que usted le dice? pausa darse cuenta Absorba ahora en silencio su experiencia pausa darse cuenta

El valor de esto es que, si bien en realidad aún está hablando consigo mismo, lo hace como si lo estuviera haciendo con alguien. Mientras hace esto, su actividad autista se vuelve más relacionadora y comienza a retomar contacto con el mundo y su propia experiencia. Cuando desarrolla esto en un diálogo, cada lado de un conflicto contrasta con el otro y lo clarifica.

Usted puede hacer mucho por sí mismo manteniendo estos diálogos. Tendrá que estar dispuesto a sufrir el desagrado de vivenciar y expresar ambas partes del conflicto y las dos partes tendrán que estar dispuestas a confrontarse, encontrarse y comunicarse honestamente la una con la otra. Lo mejor es si puede encontrar un lugar para poder hablar en voz alta y para llevar sus gestos y posturas físicas al diálogo. A menudo un tono de voz, un dedo que apunta, un fruncir el ceño, un puño, un pecho hundido, etc. expresan mucho más de lo que está sucediendo en un diálogo, que las palabras mismas. Trate de estar alerta acerca de su propia experiencia a medida que va haciendo esto. Mientras el diálogo no sea una serie de palabras huecas, sino que expresa sus sentimientos y su experiencia, entonces, mientras llega a darse cuenta más y más profundamente de estos sentimientos y experiencias, habrá algún cambio y desarrollo.

Cada vez que se dé cuenta de un conflicto de opuestos en usted mismo, o entre usted y alguien más, puede usar este tipo de diálogo fantasioso a fin de establecer la comunicación entre las partes en conflicto. En un experimento previo, el conflicto es entre lo que usted es y lo que “debiera ser”. Para la mayoría de la gente, esto es como una discusión o pelea entre un padre y un niño. Mientras este conflicto siga siendo una batalla por el control —con el “padre” predicando y amenazando y el “niño” justificándose y evadiéndose— nada cambiará. Si usted realmente puede identificarse con ambos lados del conflicto, podrá gradualmente comenzar a entender más acerca del conflicto entre ellos. A medida que su comprensión de ambas partes crece, la interacción entre ellas cambiará gradualmente, de la lucha y el evitarse, a un mayor contacto y comunicación. Cuando las dos partes comienzan a escucharse la una a la otra y a aprender la una de la otra, el conflicto decrecerá y puede llegar a solucionarse.

Generalmente estamos desequilibrados porque nos identificamos más con uno de los lados y no nos damos cuenta de nuestra participación en el lado opuesto. A medida que ambos lados se clarifican y nos llegamos a identificar con ambos lados, llegamos a ser más equilibrados y centrados. Podemos actuar más a partir de este centro equilibrado, que a partir de sólo uno de los lados. La solución del conflicto libera la energía que ha estado bloqueada en la lucha entre los lados opuestos y esta energía pasa entonces a incrementar la vitalidad y un sentimiento de claridad, fuerza y poder. Este proceso no es algo que pueda ser forzado o manipulado. Es lo que sucede por su cuenta, cuando profundiza su identificación con, y su darse cuenta de, ambos lados del conflicto.