Descubrir mi mundo interior

Recuerda: este símbolo  pausa darse cuenta indica una pausa. No sigas leyendo cuando llegues a esta pausa y date un tiempo de explorar tu propio darse cuenta, siguiendo las instrucciones

En este ejercicio de nuevo forma pareja con alguien y siéntate frente a esa persona. A lo largo de todo el experimento mira la cara de esa persona y háblale directamente. (Si haces este experimento sólo, di las frases en voz alta e imagina que las estás diciendo a alguna persona que conoces)

Necesito – Quiero

Turnaros ahora para intercambiar frases que comiencen con las palabras “No puedo”. Tomaros un tiempo para hacer una larga lista de tus necesidades… pausa darse cuenta

Retrocede a las frases que acabas de decir y reemplaza el “Necesito” por el “Quiero” alternando con tu compañer@ la formulación de las mismas. Di exactamente lo que anteriormente dijiste, salvo en dicha modificación… pausa darse cuenta

Luego date un tiempo para tomar consciencia de cómo te sientes diciendo cada frase… pausa darse cuenta

¿Se trata de algo que necesitas o es algo que tu quieres, pero puedes sobrevivir fácilmente sin ello?… pausa darse cuenta

Quiero que te des cuenta de la diferencia entre algo que realmente necesitas, como aire, alimentos, y otras cosas que quieres, que son muy agradables y bonitas, pero no absolutamente necesarias. Luego repite esa frase que comienza con “Quiero” e inmediatamente agrega las palabras que se te ocurran. Tómate un tiempo… pausa darse cuenta

Ahora emplea unos minutos para contar a tu compañer@ qué has experimentado haciendo el ejercicio… pausa darse cuenta

¿Has tenido algún alivio o libertad al comprender que algunas de tus “necesidades” realmente son conveniencias?…. pausa darse cuenta

¿De qué otra cosa has tomado consciencia?… pausa darse cuenta

Tengo miedo – Me gustaría

Comienza a intercambiar frases con tu compañer@ que comiencen con las palabras “Tengo miedo de”, haz una larga lista de cosas a las que temes intentar… pausa darse cuenta

Vuelve sobre esta frase y reemplaza “Tengo miedo de” por “Me gustaría” alternando con tu compañer@ de la formulación de las mismas. Di exactamente lo que dijiste anteriormente, salvo en la modificación… pausa darse cuenta

Luego tómate tiempo para tomar consciencia de cómo te has sentido diciendo cada frase… pausa darse cuenta

¿Qué es lo que te atrae hacia ese riesgo y cuál es la ganancia posible?… pausa darse cuenta

Quiero que te des cuenta de que muchos de tus miedos ocultan la satisfacción de importantes deseos. Luego repite la frase que comienza con “Me gustaría” y agrégale cualquier frase que se te ocurra. Emplea un tiempo para hacerlo… pausa darse cuenta

Ahora emplea unos minutos en contar a tu compañer@ qué has vivenciado haciendo este ejercicio… pausa darse cuenta

¿Te has dado cuenta de algunos de los deseos y ganancias posibles que tus miedos te impiden lograr?… pausa darse cuenta

¿De qué otra cosa te has dado cuenta?… pausa darse cuenta

Siempre que digo “Tengo qué” – “No puedo” – Necesito” o “Tengo miedo” me hipnotizo creyéndome menos capaz de lo que realmente soy “Tengo que” me convierte en esclavo, “·No puedo” y “Tengo miedo de” me debilitan y acobardan, y “Necesito” me hacen desvalido e incompleto.

Siempre que digo “Elijo”, afirmo que tengo el poder de elegir, aun cuando continuo eligiendo de la misma manera que antes. Siempre que digo “No quiero” afirmo mi poder de negación, y frecuentemente, tomo conciencia de las grandes reservas de energía escondida y disfrazada, útiles para resistir.

Claro que resulta posible decir “No quiero” con una vocecita sumisa que dejará en evidencia ante todo el mundo, que el verdadero sentimiento es “No puedo”. Cuando esto ocurra, puedo tomar conciencia de mi tono de voz y asumir la responsabilidad de esta expresión mía.

Es mi deseo de identificarme completamente con mi experiencia y mis acciones, y de ser responsable de lo que siento y hago, lo que otorga un sentido de poder y de capacidad.

Cuando digo “Quiero” puedo comprender que aunque muchas de las cosas que deseo podrán ser muy agradables y cómodas, son conveniencias y no necesidades. Y que puedo arreglármelas muy bien sin ellas. Inclusive puedo llegar a darme cuenta que las satisfacciones de alguna de las cosas que tan arduamente procuro, no merecen ni la mitad del esfuerzo que me exige lograrlas.

Cuando digo “Me gustaría” puedo darme cuenta que experimento atracción tanto como miedo. Puedo entonces estimar las posibles ventajas, tanto como los perjuicios posibles de aquello que temo intentar. Puedo darme cuenta que cada riesgo, tiene aspectos positivos así como negativos.