023 – EL DARSE CUENTA. COMUNICACIÓN INTERIOR

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Recuerda: este símbolo Pausa  indica una pausa. No sigas leyendo cuando llegues a esta pausa y date un tiempo de explorar tu propio darse cuenta, siguiendo las instrucciones

 

Diálogo con las manos

Cierra los ojos y mantenlos cerrados hasta que yo te indique abrirlos.

Siéntate en una posición cómoda que te permita emplear tus dos manos.

Toma contacto con tu existencia física… Pausa

Retira tu alerta del mundo exterior y toma conciencia de tu cuerpo… Pausa

Nota qué partes de tu cuerpo surgen en tu darte cuenta… Pausa

Y nota de qué partes de tu cuerpo no te das bien cuenta… Pausa

Junta ahora tus manos sobre el regazo de cualquier modo que te resulte cómodo. Fija tu atención sobre tus manos… Pausa

Toma contacto con tus manos… Pausa

Toma conciencia de las sensaciones que te llegan de tus manos… Pausa

¿Cuál es la relación física entre tus manos?… Pausa

¿Actúan del algún modo tus manos?… Pausa

Deja que tus manos comiencen a moverse un poco, como si estuvieran interactuando o manteniendo una conversación silenciosa… Pausa

¿Cómo se mueven tus manos y cómo se sienten?… Pausa

Ahora quiero que pongas palabras a esa conversación silenciosa. Imaginas que te conviertes en tu mano derecha y que le hablas silenciosamente a tu mano izquierda… Pausa

Como mano derecha ¿Qué le dices a tu mano izquierda?… Pausa

¿Y qué te responde la mano izquierda?… Pausa

¿Cómo te sientes siendo la mano derecha?… Pausa

¿En qué te diferencias de la mano izquierda?… Pausa

Dile a la mano izquierda en qué os diferenciáis…

Identifícate hora con tu mano izquierda. Conviértete ahora en la mano izquierda y continua la conversación… Pausa

Dile a la mano derecha cómo te sientes siendo la mano izquierda y en qué te diferencias de ella… Pausa

¿Qué dices como mano izquierda y que te responde la mano derecha?… Pausa

¿Qué sucede entre vosotros dos?.. Pausa

Conviértete nuevamente en la mano derecha, continúa el diálogo entre las manos durante unos cuatro o cinco minutos. Sigue fijando tu atención en las manos y busca las palabras que expresen tu manera de interactuar y de relacionarse. Identifícate y siente como es hablar como mano a la otra mano. Cambia de una mano a la otra cuando lo desees. Si se traba la conversación, dile a la otra mano “estoy trabado” o “No tengo nada que decirte” y observa que te responde la otra mano.  Mantén este tipo de interacción y observa que es lo que surge… Pausa

Mantén los ojos cerrados durante un rato más. Continúa sentado y en silencio, absorbe lo que hayas experimentado… Pausa

¿Qué sucedió entre tus manos?… Pausa

¿Qué experimentaste mientras te identificabas con tus manos?… Pausa

Dentro de un minuto te pediré que abras los ojos y compartas tu experiencia con el grupo (o bien si lo hacer individualmente, en voz alta).

Expresa tus experiencias en primera persona del presente, cómo si el diálogo estuviera desarrollándose ahora: “Como mano derecha, estoy cubriendo la mano izquierda. Me siento confiado y protector, y le digo a la mano izquierda”…  Expresa realmente tus experiencias y en detalle. No hables acerca de las manos, sé tus manos. No hables en pasado, “Yo era”, habla en presente “Yo soy”. Abre los ojos y cuenta tus experiencias a los integrantes del grupo, o bien escúchate a ti misma… Pausa

Casi todos experimentamos algunas diferencias entre las manos, y con frecuencia esas diferencias sin impresionantes. Habitualmente la mano derecha expresa lo que consideramos aspectos “masculinos” de la personalidad: fortaleza, actividad, dominio etc.

Habitualmente  la mano izquierda expresa los que consideramos aspectos “femeninos” de la personalidad: calidez, ternura, menos fuerza etc.

A veces, las manos u otras partes del cuerpo expresan un continuo enfrentamiento entre las dos partes del conflicto. Esta expresión parcial continua, hace que algunas partes del cuerpo estén en constante tensión y activación. Este continuo mal uso de una parte del cuerpo, distorsionan inconscientemente su función, y si te lo pasas por alto, puede ocasionar alteraciones físicas destructivas y enfermedades. Todos usamos mal de alguna manera nuestros cuerpos, y todos sufrimos en alguna medida de tal enfermedad psicosomática. Que a veces produce desde – dolores ordinarios- de cabeza, malestares – a más fuertes – úlceras etc..

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