Descubrir mi mundo interior

Casi todos hemos experimentado algún tipo de evento traumático o impactante en algún momento de nuestra vida que nos a obligado a buscar nuestra fuerza interior. Cuando hablamos de trauma, no siempre nos referimos a situaciones extremas como desastres naturales, casos de abuso, violación, asesinato y accidentes.

Si bien las experiencias traumáticas duras y horribles a menudo son algo ocasional, también pueden ser experiencias aparentemente normales como el perder un trabajo, el estrés diario, divorciarse o mudarse a algún lugar extranjero. En estos casos el trauma también puede aparecer, y a menudo ocurre, como un resultado de un proceso de despertar espiritual en el que todo nuestros conceptos comienzan a desmoronarse y somos arrojados al abismo de una crisis existencial .

El trauma es único para cada persona. Algunos de nosotros podemos encontrar que cambiar de trabajo es mas parecido a otra tarea diaria, pero otras personas pueden encontrar el cambio muy angustiante. Deberíamos tener mucho cuidado al juzgar a otras personas cuando se trata de un trauma. Cada persona es diferente y cada uno de nosotros poseemos diferentes niveles de sensibilidad.

11 señales de que estamos pasando por una experiencia traumática

Una experiencia traumática es cualquier cosa amenaza gravemente nuestro bienestar emocional, psicológico o físico. Esencialmente, el trauma es cualquier cosa que nos hace sentir que estamos perdiendo o hemos perdido el control.

Sentirse traumatizado a menudo se acompaña de ciertos sentimientos:

  1. Entumecimiento o desconexión del mundo
  2. Tristeza y falta de esperanza
  3. Ansiedad y temor
  4. Hipervigilancia (Estar constantemente buscando peligro)
  5. Confusión e incapacidad de concentrarse
  6. Conmoción y / o negación
  7. Enojo o furia
  8. Irritabilidad
  9. Culpabilidad o vergüenza
  10. Autodesprecio
  11. La necesidad de apartarse de los demás.

El peligro de aceptar el hecho de que estamos traumatizados, puede llevarnos a adoptar un papel de víctima. Si has leído esta lista y has descubierto que estás pasando por una experiencia traumática, quiero invitarte a que observes en ti la tendencia que existe a apegarse a la idea de que somos una víctima. Si bien es importante que aceptemos nuestro trauma, es muy dañino, desalentador y adictivo comenzar a pensar en uno mismo como una víctima que está a merced de los demás y/o de la vida. Es mucho más enriquecedor verse a uno mismo como un superviviente o guerrero, que como una víctima.

La importancia de aprovechar la fuerza interior

El trauma es esencialmente lo que sucede cuando nos sentimos totalmente impotentes y estamos paralizados internamente en ese estado del ser.

Pero existe una verdad liberadora: el poder viene de dentro de nosotros. Todo lo que sucede fuera de nosotros no es nada comparado con el coraje, la claridad y la compasión que yace dentro de nuestra Alma.

Aprender a aprovechar la fuerza interior, nos llevará a desarrollar la autocompasión. Cuando podamos acceder a esta autocompasión, descubriremos que nada puede dañarnos realmente, porque nada puede quitarnos la fuerza divina de nuestro Ser interior. Y cuando nos demos cuenta de que nada puede lastimar realmente nuestro centro, sentiremos el poder y la capacidad de lidiar con todo lo que se nos presente.

9 Maneras de acceder a nuestra fuerza interior durante experiencias traumáticas

La mayoría de las personas hemos pasado por experiencias traumáticas como abusos emocionales, atravesar procesos de despertar espiritual o sentir que uno se esta volviendo loco, entre muchas otras cosas.

Dos de las herramientas más poderosas que pueden cambiarnos la vida son el amor propio y la investigación de nuestros pensamientos. Aprender a cuidarnos con bondad y descubrir que los pensamientos y las creencias en realidad pueden crearnos sufrimiento, pueden liberarnos de mucha parte de la ira, del miedo y de la vergüenza .

Estas son algunas de las formas de acceder a nuestra fuerza interior durante períodos de estrés extremo, enfermedad, pérdida, vulnerabilidad y dolor:

1. Trátate con amor y compasión

Observa la tendencia de nuestro crítico interno a comenzar a juzgarnos por “no tenerlo todo” o por “ser débiles”. Intenta contrarrestar cualquier pensamiento crítico con palabras compasivas y alentadoras. Por ejemplo, podríamos decirnos: “Está bien sentirse de esta manera”, “estoy haciéndolo lo mejor que puedo”, “te amo sin importar qué” o “estoy aquí por ti”. ¿Cómo hablarías con un niño que ha experimentado lo que has pasado tú?… Si te ayuda, dirige tu amabilidad a tu niño interior. Date un capricho con amor y compasión.

2. Permítete sentir lo que sientes

Una de las mayores causas del sufrimiento a largo plazo es la represión de nuestros sentimientos y emociones. Si bien no siempre es posible observar nuestras emociones durante una circunstancia traumática, es vital que en algún momento volvamos a experimentar cualquier cosa que hayamos encerrado en nuestro interior. Lo que reprimimos tiende a acumularse dentro de nosotros. En algún momento tenemos que dejarlo salir, y esto sucederá conscientemente, o como una reacción catastrófica inconsciente a algo, que hara que afloren estas emociones reprimidas.

Para “sentir y curar”, necesitamos encontrar una forma saludable de catarsis. Por ejemplo, podemos buscar un terapeuta con quien hablar, crear un diario, explorar la terapia del arte o incluso profundizar en formas más tradicionales de catarsis, como llorar, gritar o hacer ejercicio físico.

3. Respira profundamente

Durante circunstancias traumáticas, nuestras mentes tienden a acelerarse y nuestra respiración se vuelve superficial. Cuanto más superficial se vuelva nuestra respiración, más ansiedad sentiremos y más loca se volverá nuestra mente, y viceversa. Para romper este ciclo, respira lenta, suave y profundamente desde nuestro estómago. La respiración profunda estimula el nervio vago en el cuerpo que envía señales al cerebro para que se calme. Si tienes dificultades para respirar profundamente, trata de observar la inhalación y la exhalación. Concéntrate conscientemente en las sensaciones del cuerpo y en cómo se siente el tener miedo. Si puedes, trata de sentir curiosidad por lo que sucede en tu mente y en tu cuerpo. Concéntrate en la parte de tu cuerpo donde sientas que existe una energía tensa. Respirar profundamente y prestarle atención consciente, ayuda a crear más espacio dentro de nosotros para la calma y el equilibrio.

4. Ve despacio

Trabajar, moverse y hablar rápidamente tiende a aumentar el estrés que sentimos durante circunstancias dolorosas. Permítete frenar y reducir la velocidad. Date el espacio para procesar lo que está sucediendo. Observa tu adicción a trabajar rápidamente y cómo tiendes a hacer que la mente se pierda en los pensamientos del pasado y del futuro. Haz una cosa a la vez e ignora a las personas que intentan presionarte. Tu salud y bienestar mental son primordiales. El mundo no terminará si disminuyes la velocidad.

5. Deja ir los pensamientos de auto-victimización

Cuando creemos en nuestros pensamientos, sufrimos. Pero aquí está la cosa: tus pensamientos en realidad no significan nada sobre ti, a menos que creas que lo hacen. Los pensamientos son simplemente fluctuaciones de energía. No controlamos nuestros pensamientos, de lo contrario, ¿no crees que siempre elegiríamos tener pensamientos felices?… Ni siquiera podemos predecir cuáles serán los próximos cinco pensamientos en nuestra cabeza. Por lo tanto, si no controlamos nuestros pensamientos, ¿cómo podemos ser realmente nuestros pensamientos?… ¿Hasta que punto pueden ser ciertos nuestros pensamientos?…

La causa raíz de todo sufrimiento es creer e identificarse con el pensamiento en lugar de presenciarlo y dejarlos ir. Cuando experimentamos un trauma, la mente tiende a crear pensamientos sobre que terrible es nuestra vida y comienza a crear una identidad en torno al sufrimiento (conocido como el complejo de la víctima). En el momento en que comenzamos a creer en pensamientos autovictimizadores y autocompasivos, es el momento preciso en que experimentamos un sufrimiento intenso. Pero cuando nos damos cuenta y nos damos cuenta de estos pensamientos, y no nos identificamos con ellos, no sufrimos.

Aprender a acceder a tu fuerza interior se trata de enseñarte a ti mismo a tomar conciencia de estos pensamientos intrusivos y darte cuenta de que solo significan algo si crees que lo hacen. De lo contrario, estos pensamientos van y vienen sin problemas ni preocupaciones. Una de las mejores maneras de dejar de identificarte con tus pensamientos es a través de una práctica regular de meditación y auto-indagación. 

6. Recuerda una situación del pasado que sobreviviste

Si estas luchando por confiar en tu fuerza interior, intenta recordar una situación difícil en el pasado que hayas superado. Simplemente recordar que pasaste por algo difícil en el pasado puede ayudarte a fortalecer tu resolución en el presente.

7. Pedir orientación

Pedir ayuda no es un signo de debilidad. En realidad es un signo de fortaleza interior. Cuando buscas ayuda, eres valiente y admites que no tienes todas las respuestas, lo cual es perfectamente normal. Intenta buscar el apoyo de un ser querido de confianza, un terapeuta capacitado o reza y conéctate con un poder superior como tu Alma. Si necesita orientación desesperadamente, te recomiendo que busques a un terapeuta.

8. Ten en cuenta que todo pasa

No importa cuánto dolor o sufrimiento estés pasando en este momento, recuerda que todo pasa, todo. Piensa en un problema que tuviste en el pasado, quizás hace cinco o diez años. ¿Dónde está ese problema ahora?… Recordando la filosofía de que “esto también pasará”, saldrás del enfoque estrecho de la mente para tener una percepción más amplia.

9. Conéctate con tu alma

Tu alma es el núcleo y la esencia de quién eres realmente. Está en el centro de tu ser: el lugar que está lleno de tu propia chispa única de Divinidad. Muchos describen al Alma como un sentimiento de profundo conocimiento interno, amor propio insondable, compasión ilimitada, sabiduría profunda y fuerza profunda.

La razón por la que muchos de nosotros nos sentimos perdidos en la vida es que hemos perdido el contacto con nuestra esencia del Alma y, como resultado, experimentamos la pérdida del Alma. ¿Cuántas veces has sentido el deseo de volver a casa?… ¿Y de encontrar la paz interior?… ¿Y de liberarte?… Esta es una llamada del Alma que te invita a volver a casa. Esta es tu Alma tratando de abrir una puerta a la conciencia expandida, para despertar del sueño en el que muchos de nosotros caemos dentro de la sociedad.

Una de las formas más sencillas y directas de reconectarse con tu Alma es a través de una práctica conocida como la técnica del espejo. El espejo, tradicionalmente, es un objeto místico que nos muestra la realidad, simple y clara. ¿Qué mejor manera de redescubrir la verdad de quién eres realmente?

Cuando nos miramos al espejo nos encontramos con las ventanas de nuestra Alma: los ojos. Al mirarnos a los ojos y pedir la presencia de nuestra Alma, es bastante fácil experimentar una sensación de paz, bienestar, confianza y amor.

Sin embargo, el trabajo del espejo a menudo puede mostrarnos partes internas que nos hacen sentir incómodos o avergonzados. Es común tener sentimientos y pensamientos de autodesprecio y críticos mientras nos miramos en el espejo.

¿Y ahora que?

Ahora que hemos explorado cómo acceder a nuestra fuerza interior, concéntrate en uno de los puntos anteriores que te atraiga. Trata de dedicar la próxima semana a implementar cualquier consejo que elijas y observa cómo te sientes.

Lo más importante, recuerda que la autocompasión y la investigación del pensamiento son herramientas esenciales para aprovechar la fuerza innata que llevas. Al principio, puede ser difícil creer que llevas fuerza dentro de ti, y esto se debe a que la mente tiende a oscurecer tu Alma con los pensamientos. Sin embargo, cuanto más te des cuenta de estos pensamientos destructivos, más sentirás que tu resplandor interno natural brilla como un sol eterno.

Las culturas y las tradiciones espirituales a lo largo de los siglos han llamado a esta presencia interna su Naturaleza de Buda, Ser Superior, Conciencia, Dios / Diosa, Atman y Alma. Este lugar sagrado dentro de ti es la fuente de todo amor, fuerza, paz y comprensión que necesitas.