China, el gran reino, es una civilización que se remonta a más de 3.500 años atrás.

Tradicionalmente considerada como la tierra del misterio, ha sido en este siglo, cuando se han comenzado a desvelar los secretos de la antigua China, increibles descubrimientos arqueológicos, ofrecen una comprensión más amplia a las generaciones más jóvenes.

A cualquiera se le perdonaría que pensara que es esto es Shanghai o Shaiyin, de hecho es el Chinatown de Londres. Muchas ciudades occidentales, poseen su propio barrio Chino, donde pueden acceder fácilmente a la cultura China.

Por estas calles se pueden experimentar los perfumes propios de su tierra, degustar los platos típicos de occidente, acceder a los supermercados copia de los de sus propias ciudades Chinas, y aceptar la influencia de su cultura que nos rodea.

No obstante, la interpretación occidental de la antigua China se queda tan sólo en un lejano, glorioso y brillante llanto.

Las leyendas Chinas cuentan que en los inicios del mundo, existía un gran caos, y que el Cielo y la Tierra se comparaban con la clara y la yema de un huevo. Entonces nació Pan ku el primer hombre, dio forma a la tierra y al Cielo, la primera desde la oscuridad con elementos impuros, y segundo desde la luz con elementos puros.

Cada día el Cielo crecía un poco más, la Tierra era cada vez más grande, y Pan ku también era cada vez más alto, viviría durante 18.000 años, siendo al final gigantesco, al igual que el Cielo y la Tierra, se convirtió en algo inmenso y muy sólido. Las lágrimas de Pan ku formaron el río amarillo y el río Yangtsé, su aliento creó el viento, sus palabras el estruendo de los truenos, y su mirada parecía la propia luz.

Cuando finalmente murió, sus ojos se convirtieron en el Sol y la Luna, su cuerpo formó las cinco montañas sagradas de China, sus cabellos los árboles y las plantas, y su piel la raza humana….