Descubrir mi mundo interior

“Ser uno mismo.”… Este es el viejo y sabio consejo que tu madre y tus amigos te han podido dar en innumerables ocasiones. Pero, ¿por qué a veces es tan complicado aplicarlo en nuestra vida?… ¿Por qué es a veces tan difícil “ser uno mismo”?… Quizás es porque realmente no sabemos quienes somos.

El primer obstáculo que se puede observar a otros viajeros que intentan encontrar su camino en la vida, es el hecho de darse cuenta de que no saben quiénes son.

No escuchan a sus almas internas y, en cambio, crean unas ideas mentales de cómo deberían ser y comienzan a dudar de si están a la altura de ellas. Después, buscan alguna validación reconfortante al hacerse preguntas como: “¿Es esto lo que hacen las personas espirituales?” , “Si no puedo hacer _______ ¿eso significa que no soy una persona _______ ?”  y “¿Todos los sanadores / almas viejas / yoguis son ______ y_ ​​_____? “

En este artículo queremos explorar la autenticidad perdida y cómo podemos aprender a encontrarnos a nosotros mismos aprendiendo simplemente a amarnos.

La autenticidad de un niño al ser uno mismo

Un niño al ser uno mismo

Ver a los niños jugar y escuchar su risa genuina es una de las bellezas más grandes de la vida.

Todos nacimos como niños llenos de vida, con una sensación de asombro por todo y con grandes deseos de explorar o crear y vivir el momento. Los niños no tienen ningún equipaje pasado ni ansiedades por el futuro, por lo que expresan lo que sienten y no tienen miedo de amar incondicionalmente.

Después de los 3 años, sin embargo, los niños comienzan a estar más condicionados socialmente. Por esta etapa pasamos todos. Algo cambia dentro de nosotros y comenzamos a perder esa maravilla, esa inocencia de la infancia. Nuestros pensamientos se vuelven más dominantes al poner nuestros auténticos sentimientos en un segundo plano. Poco a poco comenzamos a centrarnos más en estos pensamientos, y al hacerlo, comenzamos a acumular equipaje pasado y ansiedades futuras.

El nacimiento de los sueños.

Este proceso de perder la autenticidad y el ser uno mismo y reemplazarla por pensamientos en forma de miedos, recuerdos vergonzosos, reglas, valores sociales y creencias de los condicionamientos sociales.

Esto puede convertirse en una enfermedad si nuestros padres no tienen la conciencia y la sabiduría de lo que están transmitiendo. Al igual que las mascotas, somos domesticados con un sistema de castigo o recompensa emocional. Si nuestro comportamiento es deseable, somos recompensados ​​con atención y afecto. Si nuestro comportamiento no es aceptable, somos castigados por el rechazo de nuestros padres o compañeros.

Cuando éramos niños no nos importaban las opiniones o juicios de las personas, vivíamos en el presente y nuestra autoestima provenía de nuestra autenticidad. Ahora, sin embargo, nuestros pensamientos son más predominantes. Con los pensamientos vienen los temores, y de repente crece nuestra necesidad de ser aceptados. Nuestra autoestima ahora se pone en manos de otras personas y sus opiniones sobre nosotros.

Este nuevo sistema de autoestima nos obliga a cambiar. Nos obliga a crear una imagen falsa de nosotros mismos, un sueño. Poco a poco comenzamos a notar que diferentes personas esperan cosas diferentes de nosotros; nuestros padres, nuestros maestros, nuestros amigos, nuestros jefes, nuestros hermanos, nuestros amantes, y por eso estamos divididos en docenas de versiones diferentes de nosotros mismos. Nos volvemos tan buenos a la altura de estas diferentes imágenes de nosotros mismos, que olvidamos quiénes somos realmente.

Cuando la autoestima proviene de una imagen falsa en lugar de la autenticidad, nos sentimos constantemente descentrados, ansiosos e incompletos. En el fondo del inconsciente, sabemos que esta imagen de ti mismo no es verdad, en el fondo sabes que estás fingiendo. El peligro es, por ejemplo, que si tu imagen falsa es la de ser una “persona inteligente e ingeniosa”, eres propenso a que tu autoestima se rompa públicamente si alguien te engaña. Esto es cuando aprendemos a odiarnos a nosotros mismos.

personas infelices al no ser uno mismo

Con un tembloroso sentido de autoestima vienen los problemas de inseguridad. Las inseguridades se forman cuando esperas vivir externamente una imagen que imaginas para ti mismo, pero en el fondo sabes que la imagen interna de ti mismo es diferente. Cuanto mayor sea la discrepancia entre estas dos imágenes, más inseguro se sentirás.

Esta imagen falsa es lo que en términos psicológicos se conoce como su “ego“. Es responsable de que esa necesidad sea siempre la “correcta”. Necesitamos sentirnos bien y demostrar que otros están equivocados, porque queremos proteger esta imagen falsa que proyectamos al mundo exterior, para sentirnos seguros de que no nos estamos mintiendo a nosotros mismos.

Esta necesidad de ser “correcta” es lo que da origen a esa lucha constante por la perfección y la aprobación de los demás. Sufrimos mucho y nos esforzamos mucho por ser importantes, exitosos, ricos, famosos, poderosos, y lo hacemos al forzar nuestros sueños, nuestra falsa ilusión, a ser real y más válido que los sueños de otras personas.

Este sufrimiento que obtenemos al intentar ser perfectos, viene esencialmente de complacer a otras personas. Es una mentira en la que nos engañamos creyendo que debemos ser de cierta manera para reconocer que somos buenos, para aceptarnos a nosotros mismos. La perfección no existe, ya que nunca vamos a ser lo suficientemente buenos, lo suficientemente sanos, lo suficientemente inteligentes o lo suficientemente bonitos, porque estamos persiguiendo un ideal que es una falsa ilusión, un sueño.

Despierta a tu ser auténtico, al ser uno mismo

¿Te imaginas el caos que se crea al tratar de encontrar el amor y la aprobación fuera de nosotros?… No tienes que hacerlo, solo mira a tu alrededor.

Buscamos amor afuera, pero el amor ya está a nuestro alrededor y dentro de nosotros. Tenemos mucho miedo de amar y aceptar porque tenemos mucho miedo de ser rechazados. Pero hasta que no aprendamos a amarnos a nosotros mismos, nunca podremos amar verdaderamente a nadie más.

¿Cómo dejamos de rechazarnos a nosotros mismos?… ¿Cómo dejamos de ser autodestructivos?… Tenemos que dejar de fingir ser algo que no somos y encontrar nuestra autenticidad nuevamente.

Dos chicas encima de un coche abandonado en como ser uno mismo

Estas son algunas sugerencias prácticas para experimentar y que he presenciado que funcionan bastante bien:

1. Sé honesto contigo mismo

Para encontrar nuevamente su autenticidad, necesitarás un ingrediente clave: la veracidad. Ser sincero contigo mismo te enseñará cómo confiar en ti mismo.

El deseo de ser honesto con uno mismo, ayuda a revelar lo que es real en ti y lo que es una mentira que has heredado de tu domesticación (creencias, valores, ambiciones) o que has creado inconscientemente como un mecanismo de defensa para proteger tu imagen falsa. “¿Las personas espirituales hacen esto?… ¿Los introvertidos hacen eso?…” Esta es su mente intentando encontrar una etiqueta para tratar de estar a la altura de una imagen falsa. Nunca aspires a vivir a la altura de una etiqueta, las etiquetas son símbolos para guiar tu atención hacia una mayor exploración.

2. Aprende a perdonarte para ser uno mismo

Puedes ser tu peor enemigo. Uno de los primeros pasos para encontrar tu ser auténtico es dejar de juzgarte a ti mismo, y si estás cumpliendo o no con los falsos estándares y expectativas de “perfección” que te has establecido. La forma más fácil de superar el juicio propio es aprender a perdonarse a sí mismo.

Digamos, por ejemplo, que comes pizza y te sientes culpable después porque en tu imagen falsa te sientes “gorda”. Después, tu mente dará vueltas en círculos repitiéndose lo gorda que estás, haciéndote caer en una ansiedad y creando la necesidad de calmarse con más comida. Se convierte en un círculo vicioso. Su cuerpo tiene necesidades y una vez que están satisfechas se vuelve silencioso. Pero tu mente no es tan simple; inconscientemente te da sus propias necesidades de comodidad emocional. Su atención consciente se encierra en un bucle repetitivo (pensamientos que se juzgan a sí mismos) y no se suelta de eso. Aprender a perdonarte a ti mismo, te permite quitarle cierto poder a tu mente y estar más en sintonía con tu cuerpo y tus necesidades emocionales.

3. Amor propio, respeto y ser uno mismo

Amarte a ti mismo no es egoísta, de hecho, es la única forma en que podemos lograr un cambio positivo. Nunca podremos ser felices a menos que aprendamos a amarnos a nosotros mismos de una manera incondicional.

Para el amor a uno mismo es fundamental tenerse respeto, tratar su cuerpo como un templo (por ejemplo, comer una dieta saludable, la limpieza y el ejercicio), así como respetar su salud emocional y psicológica, evitando la acumulación de emociones tóxicas (por ejemplo, rencores, odio , impaciencia).

4. Abrace el estar en soledad

Nunca puedo enfatizar esto lo suficiente: crear tiempo para la soledad. Es en la soledad que creamos el espacio para la autenticidad. Es en la soledad que nos damos cuenta de nuestra domesticación, dándonos cuenta de cómo somos realmente en nuestra propia empresa cuando no estamos creando una imagen falsa para otras personas.


La autenticidad te enseñará a ver el mundo tal como es, no como crees que es. Eres la manifestación de lo Divino dentro de un cuerpo, llegando a través de tu alma. A medida que te vuelvas más auténtico al ser uno mismo, comenzarás a entender esto; no con la lógica ni con tu personalidad social, sino sintiéndolo en la raíz de tu núcleo, tu esencia misma.